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09 junio 2015

LA REALIDAD EN LAS FUERZAS ARMADAS


El sábado se conmemoró el Día de las Fuerzas Armadas, una celebración oficial e institucional trufada de buenismo de salón y de autocomplacencia que oculta la realidad cotidiana en el seno de las unidades militares. Al día siguiente, domingo por la noche, en La Sexta TV la periodista Ana Pastor ofreció a los telespectadores su programa El Objetivo, donde entrevistó a la comandante del Ejército retirada, Zaida Cantera, que fue víctima de acoso sexual y laboral y que recientemente ha sido denunciada ante la Justicia Militar por su acosador, un coronel que cumplió una pena de cárcel en la prisión militar de Alcalá Meco y que ahora pretende vengarse acusándola de un delito de insulto a un superior.
 
Tras el testimonio de Zaida se abordó con todo rigor la situación de los militares en España y la Justicia Militar, en un debate donde participó la propia comandante Cantera; la diputada de UPyD Irene Lozano; el presidente de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), Jorge Bravo; y la comandante del Cuerpo Jurídico Militar en excedencia, Letizia Prieto. A los dos últimos los conozco personalmente y puedo afirmar que son grandes personas y magníficos profesionales. Y que todo lo que contaron es rigurosamente cierto.
 
Jorge Bravo, que ha estado varias veces privado de libertad disciplinariamente por el mero hecho de ejercer su libertad de expresión, aunque sea con total corrección como es el caso de este subteniente del Ejército, afirmó que “las Fuerzas Armadas son la asignatura pendiente de la Transición”. Y así es.
 
En apariencia las FAS están sometidas al poder civil, pero eso no es más que una burda ficción que los hechos se encargan de desmentir día a día. Para vestir esa ficción se nombra a un civil como Ministro de Defensa, pero no manda nada ni tampoco –y eso es lo peor–  tiene intención de hacerlo. Los que mandan son los generales del Ejército de Tierra y del Ejército del Aire y los almirantes de la Armada. Por más que el Parlamento haya dictado leyes que prevean algún tipo de modernización interna, ya sea de las FAS ya sea de la Guardia Civil, su aplicación efectiva y real ha sido siempre bloqueada por la cúpula militar y en último extremo por la Sala 5ª de lo Militar del Tribunal Supremo, compuesta en parte por generales del Cuerpo Jurídico Militar, quienes a través de la interpretación de las normas acaban dándole la vuelta al calcetín para hacer decir a la Ley lo que la Ley no dice. Así sucedió cuando se aprobó en 2007 que no se aplicara el Código Penal Militar en la Guardia Civil, excepto cuando sus miembros cumpliesen misiones de carácter militar o integrados en unidades militares, pero en la práctica no es así.
 
El programa de La Sexta habrá hecho que se les caiga la cara de vergüenza tanto a los dirigentes del PP como a los del PSOE, pues ambos convinieron en que el ámbito de Defensa y de los militares fuera regido por ellos mismos y que fueran ellos quienes se lo guisaran y se lo comieran. De hecho, no hay ninguna diferencia entre los ministros de Defensa socialistas o del PP (desde Narcís Serra, García Vargas, Suárez Pertierra, Eduardo Serra, Federico Trillo, José Bono, José Antonio Alonso, Carme Chacón o Pedro Morenés), porque ambas formaciones han gestionado idénticamente, es decir sin hacer nada por democratizar los Ejércitos. Pura impostura. El Rey Juan Carlos I se encargó de ello, un rey militar (como su abuelo Alfonso XIII que apadrinó una dictadura militar como la de Primo de Rivera) criado con los militares leales al generalísimo Franco y a quienes nunca ha querido defraudar ni enfadar más de lo imprescindible, protegiéndoles y amparando su oasis castrense en el que no debía penetrar la democracia.
 
Pero los tiempos han cambiado, la Transición está agotada y la Constitución debe reformarse porque la sociedad clama porque así sea. Y los militares deben someterse a la Carta Magna y democratizarse, a la vez que desaparece la jurisdicción militar. De no hacerlo así, nuestro país continuará siendo una democracia tutelada por los militares, parapetados en cuarteles donde la democracia no ha entrado todavía.

(Publicado en Mallorcadiario.com)

06 junio 2015

CLAMAR EN EL DESIERTO

Al fondo a la derecha, compañía de la Guardia Civil desfilando junto a miembros de las Fuerzas Armadas.
Hoy es el Día de las Fuerzas Armadas. La Comandancia General de Balears ha organizado numerosas actividades para aproximar las FAS a la sociedad. El teniente coronel Antonio Ortiz, responsable de comunicación, celebró una rueda de prensa en Palma para presentar las actividades organizadas con motivo de esta celebración, cuyo acto central se lleva a cabo en Madrid. Ortiz compareció junto a tres oficiales para presentar el programa de actos: uno de la Armada, otro del Ejército del Aire y otro de la Guardia Civil. No alcanzo a comprender por qué un miembro de la Benemérita, el comandante Vicente Olivares, estuvo allí sentado ya que la Guardia Civil no forma parte de las Fuerzas Armadas según el art. 8º de la Constitución. Que los militares actúen como si la Constitución no existiera y aún estuviésemos en el régimen de Franco, cuando la Guardia Civil era un Cuerpo más del Ejército, es alarmante. La Guardia Civil forma parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto al Cuerpo Nacional de Policía y aunque tenga naturaleza militar según la Ley, no es integrante en ningún caso de las FAS, cuyas funciones constitucionales son bien distintas a las de las Fuerzas de Seguridad, establecidas en el art. 104º de nuestra Carta Magna. Un año más se perpetra una anomalía democrática, el apoderamiento por parte de las Fuerzas Armadas de un Cuerpo de Seguridad, confundiendo a los ciudadanos. Estamos ante un incumplimiento flagrante de la Constitución pero no interesa a nadie. Reconozco que clamo en el desierto.
 
Parecido clamor el de aquellos que exigen la dimisión inmediata de José Ramón Bauzá y que deje paso a una junta gestora. No es el presidente del PP de Balears hombre dispuesto a la retirada ni a someterse a las presiones. Lo ha demostrado durante estos años. Basta con que dos docenas de alcaldes exijan destempladamente que Bauzá se vaya ya para que eso no suceda. Si se le había pasado por la cabeza, solo por eso no lo hará. Ha dicho que no optará a la reelección y eso es suficiente. Al fin y al cabo es con toda legitimidad el presidente regional. Consiguió 6.344 votos (el 70% del total) en 2010 cuando se enfrentó a Carlos Delgado y 7.508 (el 94,5%) en 2012, siendo el único candidato. Su gran error ha sido haber gobernado pensando en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Demasiado elevado porque sin ganar elecciones no hay nada que hacer.

(Publicado en Última Hora)

13 septiembre 2014

OTRA DIADA RIDÍCULA


No diré yo que para celebrar la Diada de Mallorca haya que montar en Palma una multitudinaria V entre Colón y Jaume II, ni que se organice un concierto de Lluis Llach o Maria del Mar Bonet como se hacía antaño para conmemorar la efeméride. No importa incurrir en importantes dispendios, habida cuenta de que no hay ni para asfaltar las carreteras. Ya sabemos que nos ha tocado vivir bajo el yugo de una austeridad asfixiante (a unos más que a otros), pero no es necesario caer en el ridículo más absoluto y organizar, si así puede llamarse, una Diada de tercer nivel si no peor, a la altura del Consell que preside María Salom y que aspira a liquidar. Para esto mejor no hagan nada. Nadie lo iba a notar. Además, sin el Joc de Ministrils, desmantelado a las bravas por capricho presidencial, todo desluce. Mucha misa (eso que nunca falte) pero un engorroso trámite que hay que despachar y despechar a disgusto. Los consellers insulars de MÉS, siguiendo la tradición, no participan en el acto central del Teatre Principal. En aras al sacrosanto ahorro conviene que no los inviten nunca más. Las invitaciones son papel mojado y su periódico y reiterado rechazo, un gargajo a la institución que en buena parte les mantiene. A ver si también rechazan el salario que cobran y las suculentas asignaciones al partido que se embolsan.
 
Pero para espectáculo, el que protagonizó la Guardia Civil solo dos días después de que Cuatro, la cadena hermana de Telecinco, emitiera un programa vergonzoso, denigrante y plagado de demagogia sobre Magaluf, programa que naturalmente llegó a ser trending topic en Twitter. Llevaron a cabo una espectacular operación antidroga denominada “Narval”, con especialistas de la UCO de Madrid, antidisturbios con chaleco antibalas, casco y pasamontañas e incluso un helicóptero sobrevolando a baja altura Palmanova (para que todos lo vean y lo oigan), donde acaban detenidos 9 británicos, sin que conste con exactitud la naturaleza o cantidad de droga aprehendida. Todo un aviso a navegantes más que una operación seria que suponga un golpe al menudeo en los locales de copas y discotecas de la zona. ¿Era necesaria una alharaca de este calibre para advertir a algunos empresarios que las cosas van a cambiar a partir de ahora y que paren si quieren evitar la cárcel? Nunca tarda quien llega a tiempo, pero en Punta Ballena todos llegan muy tarde. Quizás la Fiscalía averigüe por qué.

(Publicado en Última Hora)

01 marzo 2014

ESTAMOS DE REBAJAS

La Audiencia de Palma se ha vuelto a cubrir de gloria con la cooperación necesaria y entusiasta de la Fiscalía. A mediados de 2012 un grupo de marroquíes se dedicaron a asaltar casas de campo en la Part Forana y robaron cuanto quisieron hasta que 2 de ellos fueron detenidos por la Guardia Civil en un coche con las placas de matrícula falsificadas. En total cometieron 14 robos, uno de ellos en una casa habitada de Sencelles donde agredieron y amenazaron a una mujer mayor hasta que desvalijaron toda la casa, dinero y joyas incluidas. La Fiscalía solicitaba inicialmente 18 años de cárcel para cada uno de ellos pero dado que aún estamos en rebajas, solo les acusaron de robo con fuerza, receptación y falsedad documental, retirando los cargos de robo con violencia y tenencia ilícita de armas. Al final, 7 años para cada uno. Semana fantástica en la Audiencia Provincial. ¡Las mejores rebajas!

No obstante no hay que denostar la labor de todo el Ministerio Fiscal porque como en todos los colectivos, hay gente decente y honesta. Lo prueba que la Junta de Fiscales de la Audiencia Nacional aprueba por unanimidad criticar la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que impulsa el PP para poner coto a la justicia universal. Apuntan que a su juicio, “solo contribuirá a generar espacios de impunidad”. Conforta comprobar que dicha Junta de Fiscales alza su voz para evitar espacios de impunidad. Por el contrario en Baleares la Junta de Fiscales alza su voz en ejercicios de corporativismo para arropar al fiscal Horrach y procurar impunidad a la Infanta Cristina.

Para acabar de perder la poca fe que nos quedara en la Administración de Justicia, citaremos dos ejemplos ocurridos esta misma semana. El portero de la discoteca Ushuaïa de Ibiza, Paulo Cesar Baptista, que acabó con la vida de Abel Ureña de un puñetazo, ha sido condenado a 4 años y medio de cárcel, más otros 6 meses por uso de documentación falsa. Y el policía nacional que atropelló mortalmente a un ciclista yendo borracho en un coche oficial y además se dio a la fuga sin socorrer a la víctima ha sido condenado a 3 años y 7 meses. ¡Estamos de rebajas! Sin embargo, Silvia Riera de Aviba se enfrenta a una petición de pena de ¡6 años de cárcel! Sin haber matado a nadie. ¿Alguien lo entiende? Y todo esto la misma semana que la Justicia ha devuelto el Porsche, el Hummer y un BMW al hijo de la Paca, el Ico. ¡De premio!
 
(Publicado en Última Hora)

30 noviembre 2013

FISCALES CONTRA EL RUIDO


En Girona la Fiscalía pedía 7 años de cárcel para una pianista por contaminación acústica y lesiones psíquicas a una vecina. Luego lo rebajó a 20 meses y lo mismo a los padres de la pianista por cooperadores necesarios. Afortunadamente fueron absueltos.  En Palma el intendente Antonio Vera acusa al fiscal Subirán de actuar contra él porque no se tramitó con la celeridad que le hubiese gustado una denuncia suya por ruidos.  Estos casos demuestran que a la Fiscalía no le gusta el ruido, ni el físico ni el mediático. Siendo Palma una ciudad estridente como pocas y la apatía que en esta materia atenaza a la Policía Local, se entiende el berrinche de Subirán. ¿Quién podría reprochárselo?

El policía Santiago Adrover ha reconocido ante la jueza el amaño del concurso de ascenso a oficial de la Policía Local de Palma y ha confesado que le facilitó las preguntas otro imputado. Además admitió ser militante del PP y acusó al intendente Vera de colocar a agentes afines al partido para puestos clave. Vera dice que él no ha sido y que amaños los ha habido siempre. Es un asunto feo pero que nadie lo saque de quicio porque eso de colocar amigos no es exclusivo de nadie y está bastante generalizado. Seamos honestos. ¿Alguien puede creerse que solo UM enchufaba a afiliados en el Imfof o en Emaya? ¿No lo hacen el resto de partidos? Lo que pasa es que nunca se ha investigado a los demás.

Hasta la Guardia Civil “amaña” ascensos, aunque lo hace con una técnica más perfeccionada y sutil. No se llega a la cutrez de filtrar las preguntas del examen desde el propio ordenador oficial, como parece haber sucedido en la Policía Local de Palma. En la Benemérita, como en la Policía Nacional, cada año se condecora a varios agentes. Las condecoraciones se imponen exclusivamente a propuesta del mando, bajo criterios subjetivos y solo a los agentes más afectos al régimen. Cada medalla tiene asignada una determinada puntuación, lo que hace que aquellos que las tienen estén muchísimo mejor situados para ascender que aquellos que no han recibido ninguna jamás, por muy buenos servicios que hayan protagonizado. El perfil de los condecorados –siempre hay excepciones– es muy claro y nada tiene que ver con su profesionalidad, sino con su docilidad y mansedumbre. Lo mismo que las medallas que Policía y Guardia Civil otorgan a algunos jueces y fiscales, que premian no ya la docilidad, sino la sumisión ovina.

(Publicado en Última Hora)

 

05 noviembre 2013

¡A QUIÉN LE IMPORTAN LOS DERECHOS HUMANOS!


La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que resuelve que la aplicación de la ‘Doctrina Parot’ con efectos retroactivos vulnera el Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y las libertades individuales ha levantado ampollas en España. Dejando a un lado la indignación y el dolor de las víctimas del terrorismo, que considero absolutamente normal y comprensible, hemos visto ataques furibundos contra el tribunal y contra sus miembros, en especial el designado en 2007 a propuesta del Reino de España, Luis López Guerra.

La actividad de la banda terrorista ETA durante 40 años y las más de 800 personas asesinadas, y en especial el hecho de que ETA aún existe y mantiene sus arsenales, además de centenares de presos y huidos, aunque decretó el 20 de octubre de 2011 un cese definitivo de su actividad armada, hacen que sea casi imposible abordar aspecto alguno de este espinoso asunto sin ser tachado de equidistante, en el mejor de los casos. Puedo asegurar que yo no lo soy en absoluto y que los 19 años de permanencia en la Guardia Civil me enseñaron mucho sobre ETA y sobre las víctimas, muchísimas de ellas pertenecientes al Cuerpo. Sin embargo, también me interesó mucho conocer directamente la realidad social que se vivía en Euskadi, lo que me llevó a percibir que las cosas eran muy distintas a como las narraban los medios de comunicación de Madrid.

En mi opinión, la ‘Doctrina Parot’ representaba un cambio penológico que tenía muy difícil justificación legal. Sin embargo el Gobierno con el apoyo del PSOE y del PP decidieron asumir el desgaste correspondiente pero evitar la excarcelación de decenas de presos sanguinarios que habían acabado con la vida de muchas personas de forma cruel y despiadada y sin haber mostrado el más mínimo arrepentimiento por lo que habían hecho. No quisieron soltar a aquellos que conforme a la doctrina de beneficios penitenciarios aplicados hasta la fecha ya habían cumplido su condena. De ahí que surgiera la ‘Doctrina Parot’ como única forma de evitar la excarcelación de los etarras. Tanto PSOE como PP pelearon duro para que el Tribunal Supremo bendijese la legalidad de la operación y más tarde el Tribunal Constitucional, pero era previsible que aquello acabara en Estrasburgo. Prefirieron mirar hacia otro lado y evitar las excarcelaciones de terroristas y pensaron “este marrón que se lo coma Estrasburgo”, porque sabían que el TEDH lo tumbaría.

En España ha sucedido lo que en muchos países que han sufrido el terrorismo: se han utilizado atajos que en mayor o menor medida suponían vulneración de los Derechos Humanos, cuando no directamente crímenes de Estado. Lo han hecho los poderes públicos en la creencia de que no había otro modo de actuar, por pura impotencia y a veces para corregir errores pasados, sin caer en la cuenta que la vulneración de los DD.HH. nunca es la solución de nada.
 
En España nunca se han tenido en cuenta las denuncias de Amnistía Internacional sobre las normas antiterroristas. Nunca se han investigado seriamente las denuncias de malos tratos a terroristas detenidos, ni las muertes bajo custodia policial o penitenciaria. Nunca se ha formado a los miembros de las Fuerzas de Seguridad a conciencia en este asunto. Nunca se han castigado severamente los excesos. Ni siquiera se han adoptado medidas contundentes para evitar que sucedieran, como la instalación de videocámaras en el interior de los centros de detención. Aquello parecían “daños colaterales” y que los que los denunciaban estaban del lado de los terroristas. Sin embargo, cuando estos asuntos salen de las fronteras nacionales son consideradas prácticas ilegales y no tienen defensa posible. Y esto mismo ha sucedido con la ‘Doctrina Parot’. Pero que nadie se llame a engaño. Sucedió muchas veces antes cuando tribunales de otros países denegaban extradiciones. Hace unos días un tribunal de Bélgica acaba de denegar la extradición de la etarra Natividad Jáuregui atendiendo los argumentos de su abogado, quien alegó “el peligro de violación de los derechos humanos que corren los vascos por la justicia española”.
 
Otros países, como Estados Unidos o el Reino Unido, no aceptan ser sometidos a otros tribunales distintos a los suyos. Ese es el modo de evitarse disgustos como el que España ha tenido. Pero precisamente por su desprecio declarado a los Derechos Humanos cargan con la etiqueta correspondiente, aunque a ellos parezca darles igual. España quiso parecer un país respetuoso con los Derechos Humanos sin serlo. Y ahora vemos el resultado.

Sin embargo yo no creo que debamos rasgarnos las vestiduras. ETA ha sido derrotada y la lección que debemos aprender es que hay que dar pasos para que la paz sea definitiva, total y sin posibilidad de marcha atrás. A mi juicio –y me expongo a la crítica, lo sé– nuestros gobernantes no debieran hacer como si ETA aún existiese y deben favorecer un clima que permita dar por zanjada esta tremenda herida nacional. El terrorismo ya no es una de las preocupaciones fundamentales de los españoles según las encuestas del CIS. No hagamos como si aún lo fuera. Nuestro Estado de Derecho es fuerte y tiene mecanismos sobrados para maniobrar en esta situación. Pero los atajos no dan resultados.

(Publicado en Ciutat.es: http://www.ciutat.es/opinion/columnistas/item/10152-a-quien-le-importan-los-derechos-humanos)

25 octubre 2013

UN POLÍTICO POCO POLÍTICO


El alcalde Mateo Isern es un político poco político. En muchos aspectos dice cosas y actúa de modo diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. Transmite franqueza y sinceridad, algo que se agradece. Ante una irregularidad supuestamente cometida por varios altos cargos y funcionarios del Ajuntament de Palma en el concurso de ascenso a oficial de la Policía Local ha actuado con transparencia y contundencia. Compareció y explicó profusamente lo ocurrido. Dijo qué iba a hacer al respecto, no sin antes pedir disculpas a la ciudadanía, algo inaudito. Forzó la dimisión del director de Seguridad Ciudadana Enrique Calvo y días más tarde la del intendente jefe de la Policía Local Antonio Vera. Recordemos que ya cesó hace un año al asesor de distrito Antoni Ensenyat por un episodio de violencia contra su ex mujer. Entonces no dio la cara directamente pero ahora ha corregido este detalle, lo cual le honra.
 
Sin embargo Isern se ha pasado de frenada a la hora de adoptar medidas cautelares contra el intendente Vera y los oficiales Barceló, Javier y Adrover, ya que un cese en funciones por 6 meses es una medida excesivamente severa que no se aplicaría ni en la mismísima Guardia Civil, institución militar donde una suspensión cautelar no puede exceder de 3 meses. Se les retira el 70% de sus retribuciones cuando ni siquiera han declarado ante el juez –lo harán el 27 de noviembre–, pero el alcalde ya les ha juzgado y condenado anticipadamente. Quizás lo hace para distraer la atención y así proteger al concejal del ramo, Guillermo Navarro, que está en una situación política límite. Y mientras miramos hacia Vera y Calvo (a quien el PP mantiene en la presidencia de la junta local de Es Pont a pesar de ser el principal sospechoso), no advertimos los repugnantes movimientos y la motivación del agente Dani M. que desveló el asunto cuando fue descubierto por colaborar con los Ángeles del Infierno, junto a otro agente local ahora encarcelado, Nicanor G. Se repite así el esquema de un presunto delincuente que al tener problemas señala a otros que están más arriba para irse de rositas.
 
Como la Guardia Civil investiga el asunto por orden judicial, otro día les contaré cómo hacen ellos para “amañar” los ascensos con una técnica mucho más refinada por ancestral con idéntico objetivo: que habitualmente –no siempre– asciendan los afines al mando. No solo sucede en la Policía Local de Palma.
 
(Publicado en Última Hora)

12 octubre 2013

JUECES GARANTISTAS CON LOS NARCOS


Felicitaciones a los miembros de la Guardia Civil en el día de la Virgen del Pilar,  aunque tengan poco que celebrar. Quisiera ver a los soberbios jueces de la Audiencia Provincial de Palma que tan cómodamente juzgan y dictan sentencias desde sus confortables despachos de Can Berga, hacer seguimientos o vigilancias en el poblado de Son Banya entre basura, excrementos y ratas. Es inaudito el desprecio con que pisotean el ímprobo y sacrificado trabajo de los guardias civiles del EDOA que durante meses han  investigado las tramas del narcotráfico. No se trata de desmantelar un punto de venta, sino de ir a la génesis del asunto para capturar a los que introducen la droga en Mallorca.

Si una cosa sucede una vez, es una anécdota; pero si algo sucede tres veces, con idénticos argumentos, se constata indubitadamente la determinación de los magistrados de la Audiencia de echar por tierra el trabajo de las Fuerzas de Seguridad con sentencias que además de inexplicables, parecen dirigidas a humillar a los agentes acusándoles de no hacer lo necesario para acabar con los supermercados de la droga. O como dijo el fiscal Julio Cano durante el juicio del caso Kabul, exigiéndoles “la misma prueba para autorizar unas escuchas que la que se necesita para una sentencia condenatoria”. Los guardias civiles solicitaron los pinchazos con elementos que a la Fiscalía y a los jueces de instrucción les parecieron fundados. Se confirmaron las sospechas y se comprobó la existencia de los delitos. Se registraron domicilios y se incautó  droga y dinero. Pero la Audiencia sentencia que no había indicios suficientes para ordenar los pinchazos. Todo el caso a la papelera. Impunidad total.
Su afán garantista ha permitido que solo en este año 2013 hayan sido absueltos 21 acusados en la operación Dragone, otros 36 en la operación Kabul y ahora otros 12 en la operación Benazir: en total 69 narcotraficantes de rositas. Mientras tanto los mismos jueces envían a prisión a personas que no suponen ningún peligro para los ciudadanos, incluso por condenas de un año de cárcel o sin que haya sentencia firme. O se permite que el chico que adquirió material para fabricar explosivos y causar una masacre en la UIB, tras llegar a otro hediondo pacto con la Fiscalía, sea condenado a tan solo 4 años de cárcel cuando podría ser condenado a 20. Dejan a los peligrosos en libertad y encierran a personas inofensivas.
(Publicado en Última Hora)

09 julio 2013

UN ENORME PASO ATRÁS EN LA GUARDIA CIVIL

El 20 de enero de 2007 miles de agentes de la Guardia Civil nos manifestamos de uniforme, convocados por la mayoritaria Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), bajo el lema “Derechos ¡ya!”. Yo entonces lideré la propuesta como secretario general de la organización convocante. Fui elegido en septiembre de 2006 con un encargo muy claro: exigir el cumplimiento del programa electoral del PSOE, que en 2004 se comprometió a eliminar los arrestos del régimen disciplinario de los guardias civiles, así como restringir la aplicación del Código Penal Militar a las misiones militares (que son poquísimas y excepcionales) y no durante las misiones policiales (que son las comunes y generalizadas). Y también la regulación del asociacionismo profesional en el instituto armado, de modo similar al reconocido a jueces y fiscales.
 
Nosotros hicimos generosas concesiones porque realmente nuestro anhelo y el de la inmensa mayoría de guardias civiles era entonces, como ahora, la unificación de la Guardia Civil con el Cuerpo Nacional de Policía (eso sí que supondría ahorro y poner fin al despilfarro de dos megaestructuras policiales paralelas, una civil y otra militar, descoordinados y compitiendo entre sí), la desmilitarización de la Guardia Civil y el reconocimiento del derecho de sindicación.
 
A través de la negociación con el Gobierno y con el Grupo Parlamentario Socialista logramos llegar a un terreno común aceptable para el PSOE y para nosotros, que todos los grupos de la oposición aplaudieron (Convergencia i Unió, Esquerra Republicana de Catalunya, Partido Nacionalista Vasco, Izquierda Unida, Coalición Canaria, Bloque Nacionalista Galego, Chunta Aragonesista y Eusko Alkartasuna), excepto el Partido Popular, para quien resultó inaceptable, al igual que para la cúpula militar de la Guardia Civil y del Ministerio de Defensa, que se conjuraron para no aplicar aquello que el Parlamento aprobó mayoritariamente en su día a través de dos leyes orgánicas (la 11/2007 y la 12/2007, aprobadas en octubre de 2007). La Justicia Militar fue la encargada de revestir de una apariencia legal lo que constituía una flagrante y persistente incumplimiento de la Ley y de su espíritu. Pese a la modificación del Código Penal Militar para evitar su aplicación a los guardias civiles cuando realizasen funciones policiales, se continuó aplicando a través de una interpretación torticera de la Ley y con la excusa de que la Guardia Civil continuaba siendo un cuerpo militar.
 
19 dirigentes de AUGC fuimos expedientados y sancionados duramente. Yo mismo, el cabecilla de la revuelta y quien llevó el peso de las negociaciones, fui apartado de la Guardia Civil durante un año y casi 6 años después de haber sido sancionado y de haber cumplido la sanción, aún estoy a la espera de que la Sala de lo Militar (¡qué paradoja!) del Tribunal Supremo diga la última palabra sobre la legalidad o no de la sanción. ¡6 años esperando una resolución firme.
 
 
Abandoné la Guardia Civil en noviembre de 2011, pronto hará 2 años, y aunque a mí ya no me afecta personalmente, se ha anunciado que el Partido Popular se dispone a reformar el Código Penal Militar, lo que supone un paso atrás y un retroceso a la situación anterior al año 2007, volviendo a introducir la aplicación de las leyes penales militares en la Guardia Civil. El Partido Popular estuvo completamente sólo en 2007 defendiendo las cárceles militares para castigar a los guardias civiles. Ahora consiente en ceder ante el conservadurismo más inmovilista y devolver a los guardias civiles al marco legal anterior a 2007 sin pensar en las consecuencias de este retroceso: que volverán a aflorar los problemas que atenazaban a los guardias civiles sin posibilidad de resolución.
 
El PP no entiende que la Guardia Civil no es más eficaz por ser militar, sino todo lo contrario. Y que en todo caso, tratar del mismo modo a los miembros de la Guardia Civil que a los militares profesionales es un despropósito, porque sus misiones nada tienen que ver. Los guardias civiles no son legionarios, ni infantes de marina, ni paracaidistas, ni sus misiones tienen que ver con las de las Fuerzas Armadas. Son agentes de policía que realizan misiones relativas a la seguridad ciudadana. Empeñarse en darles un trato que no es el adecuado avivará tensiones y problemas que ya hace años deberían haberse superado. Este empecinamiento del PP en tratar a todos los militares igual, sin atender ni entender que la Guardia Civil no forma parte de las Fuerzas Armadas, es incomprensible.

Sólo deseo que AUGC y las demás asociaciones profesionales estén a la altura de las circunstancias y de la gravedad del paso atrás que se pretende imponer, y estén dispuestas a combatir democráticamente para impedir un atropello de este calibre. Que lo que nos llevó a manifestarnos a la calle en 2007, vuelva a convocarnos ahora, sin ningún miedo.
 

29 junio 2013

CARLOS DELGADO, SENTENCIADO


Sin complejos, como su lema de campaña de 2007. Carlos Delgado descalifica a los autores del informe que sugiere la existencia de delito en las adjudicaciones de Radio Calvià cuando él era alcalde y pide su citación en calidad de imputado, posibilidad que niega de raíz. Dice del informe que es “propio de Torrente”, una “chapuza” que contiene “errores de principiante” y por ello tiene “mucho interés en saber qué tipo de profesionales han firmado este informe”. Cuestiona la idoneidad de los agentes “dada la evidente falta de especialización en materia de contratación pública de sus autores”.
Delgado carga contra la Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil afirmando que incumplieron el auto que ordenaba la entrada y registro en el Ajuntament de Calvià y el artículo 552 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que establece que los registros deben evitar “inspecciones inútiles, procurando no perjudicar ni importunar al interesado más de lo necesario, y se adoptarán todo género de precauciones para no comprometer su reputación, respetando sus secretos si no interesaren a la instrucción”. Papel mojado en la práctica totalidad de los casos.
El alcalde de corbata rojigualda que cedió a la Guardia Civil la estación de autobuses de Palmanova tras los atentados de ETA en Calvià, que puso la bandera de España más grande de Mallorca en homenaje a ese cuerpo, se siente traicionado. Se sabe sentenciado e intenta algo que evite que su cabeza acabe rodando en el cesto, como la de José María Rodríguez. En la mismísima sede del PP y ejerciendo de vicepresidente del partido que gobierna con mayoría absoluta, descalifica y amenaza a los desagradecidos guardias.  Pero lo cierto es que a menudo los investigadores no están a la altura, no tienen ni idea de procedimiento administrativo, ni concursos, contratos o adjudicaciones. Son duchos en perseguir peligrosos criminales, pero esto es otra cosa. Los hombres del comandante Del Amor son experimentados sabuesos, pero no son infalibles. Tampoco la Agencia Tributaria, como sabemos. Anticorrupción juega sucio con la prensa, anuncia a sus periodistas de cabecera sus actuaciones con antelación aunque sean secretas, filtra documentos e intenciones y presiona a imputados rozando la coacción, con la anuencia del fiscal jefe, Bartomeu Barceló. Pero Delgado demuestra que no se dejará llevar al cadalso político de su imputación sin plantar batalla.
 
(Publicado en Última Hora)

 

01 junio 2013

NO TODO VALE


A tenor de la sentencia de la Audiencia Provincial que absuelve a La Paca y a gran número de miembros de su clan, es muy preocupante la ligereza con que trabajan algunos jueces de instrucción y algunos fiscales. O eso cabe deducir de lo expresado por los magistrados de la Sección 2ª en tan contundente sentencia. Desde luego, los agentes del EDOA de la Guardia Civil tienen motivos para sentirse desanimados porque no es fácil encontrar pruebas en un caso tan complejo. Nadie puede pensar que es sencillo hacer seguimientos y vigilancias en un gueto como Son Banya y aunque todo el mundo sabe a qué se dedicaban la Paca y los suyos en el poblado, eso no es suficiente para que se ordene pinchar sus teléfonos, sin más, “de modo acrítico, como un acto de fe” en palabras de los magistrados de la Audiencia. En su opinión “el Juzgador se comportó como un mero espectador limitándose a dar el visto bueno a la demanda policial de intervenciones telefónicas sin poner el más mínimo reparo”.
 
Es curioso que sean exactamente los mismos jueces que absuelven a la Paca, los que consideren que “no hay indicios vehementes (…) de que la Infanta conociera, se concertase, ni participase activa u omisivamente en el presunto plan criminal urdido por su marido y por su socio Diego Torres”. Efectivamente, para probar que un elefante es un elefante hay que hacerle una prueba de ADN. Increíble pero cierto. Así son las cosas y no se puede actuar arbitraria o desproporcionadamente a la hora de registrar un domicilio o de intervenir las comunicaciones. Así es el Estado de Derecho. No valen los atajos. La precipitación y la vulneración de derechos fundamentales llevan directamente a la invalidación de las pruebas.  Y la sentencia censura duramente las actuaciones de los guardias civiles, sin tener en cuenta la complejidad del caso y la escasez de personal en los equipos de investigadores, porque tanto da. Se trata de derechos fundamentales y no pueden ser conculcados, ni siquiera los de la Paca. Según el Tribunal se ha puesto en evidencia “la deficiente instrucción de estas actuaciones”. No solo censura los pinchazos telefónicos. También las órdenes de entrada y registro y la modificación sustancial del escrito de acusación del Fiscal, vulnerando el derecho de defensa. Las cosas no pueden hacerse de cualquier manera. Debe respetarse el procedimiento y los derechos de los acusados. Nos guste o no.
 
(Publicado en Última Hora)

07 mayo 2013

CLXIX ANIVERSARIO DE LA GUARDIA CIVIL



La Guardia Civil conmemora estos días el 169º aniversario de su fundación. Y lo celebra enardeciendo su espíritu militar y encarcelando en la prisión militar de Alcalá Meco a uno de sus agentes durante 3 meses y un día, como antiguamente. La Justicia Militar –que como dijo Groucho Marx es a la Justicia lo que la música militar es a la música– ha sentenciado que esta es la pena que le debe ser impuesta en aplicación del Código Penal Militar, por haber incurrido en un delito de insulto a un superior en la modalidad de maltrato de obra. Se trata del agente canario Juan Carlos Alonso que cuando estaba de servicio en un servicio de orden público apartó a un cabo que le estaba increpando y le dijo “déjame trabajar”. Por esto se le priva de libertad por tres meses.
 
El 20 de enero de 2007 miles de guardias civiles nos manifestamos en Madrid, conmigo a la cabeza, para que se dejase de aplicar el régimen castrense a los guardias civiles mientras no realizaran misiones de carácter militar. El Gobierno socialista atendió nuestra petición y aprobó dos Leyes Orgánicas: la 11/2007, de Derechos y  Deberes de los miembros de la Guardia Civil y la 12/2007, de Régimen Disciplinario. Esta última modificó el Código Penal Militar de modo que no se aplicase a los miembros de la Guardia Civil “en la realización de los actos propios del servicio que presten en el desempeño de las funciones que, para el cumplimiento de su misión de proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana, les atribuya en cada momento la normativa reguladora de dicho instituto”. Y establecía que lo anterior no sería de aplicación “en tiempo de guerra, durante la vigencia del estado de sitio, durante el cumplimiento de misiones de carácter militar, o cuando el personal del citado Cuerpo se integre en Unidades militares”.
 
La voluntad del legislador está clarísimamente expresada pero se aplica aquí aquella máxima de “redacten ustedes las leyes que nosotros redactaremos los reglamentos”, dejando claro que a la Justicia Militar le importa un rábano la voluntad del legislador, las leyes que regulan la Guardia Civil y el sursum corda, e interpretan la ley a su conveniencia para hacerle decir lo que no dice. Sin embargo, los miembros de la Justicia Militar, una selecta banda de leguleyos que se autoproclaman a sí mismos juristas, cuando habitualmente actúan como un grupúsculo de desalmados defendiendo a su casta y a los privilegios que lleva aparejados (salvando honrosas excepciones), ante el peligro de ver decaer su carga de trabajo y la existencia misma del Cuerpo Jurídico Militar al que pertenecen, decidieron que las misiones militares en la Guardia Civil son todas, incluyendo las que habitualmente son desempeñadas en el marco de la seguridad ciudadana (policía judicial, tráfico, control de armas y explosivos, etc.) y no únicamente aquellas donde los agentes están incorporados en un contingente militar como puede suceder en Afganistán, Líbano o en maniobras militares realizadas bajo la autoridad del Ministerio de Defensa.
 
Y así tenemos un sistema penal militar que se nutre de encarcelar a guardias civiles por auténticas nimiedades, matando pulgas a cañonazos, encerrando a un agente en la cárcel separado de su familia y amigos durante tres meses, por hechos que no merecerían ningún reproche o en todo caso, de merecerlo sería suficiente con una suspensión temporal de empleo y sueldo que es lo que sucede en toda la Administración. Pero no en la Guardia Civil. La Guardia Civil prefiere seguir instalada en el año 1.844, en tiempos de la reina Isabel II. Tratando a sus hombres y mujeres idénticamente igual que entonces. Sin ningún derecho. Sin ninguna consideración. Peor pagados que el resto de cuerpos policiales. Humillados siempre. Y eso les enorgullece cuando debería caérseles la cara de vergüenza. Sonroja verles celebrar el inmovilismo pétreo. Hasta en el modo en que castigan a sus propios agentes. Como en 1.844 porque por ellos, no pasa el tiempo.

(Publicado en www.ciutat.es:
 http://www.ciutat.es/opinion/columnistas/item/7268-clxix-aniversario-de-la-guardia-civil)
 

30 julio 2012

UN CRIMEN IMPUNE


Ya hace tres años del brutal, cobarde e inútil asesinato de Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá. ETA decidió que ellos serían sus últimas víctimas, los últimos nombres en la larguísima lista de muertos que han brindado a España. No sabemos quienes lo hicieron ni quienes lo ordenaron. Tampoco sabemos quién ayudo a los asesinos facilitándoles información, porque es razonable pensar que contaron con auxilio desde aquí.

Los dos atentados perpetrados el 30 de julio (porque dos fueron las bombas lapa, solo que una fue detectada y explosionada por los tédax en los bajos de un todoterreno aparcado en la calle frente al cuartel de Palmanova) fueron una atrevida acción terrorista, arriesgados y bien planificados, que requerían de cobertura logística, por mínima que fuera, y de cierta información sobre las medidas de seguridad de los cuarteles, vigilancia, cámaras, horarios, etcétera. Las sospechas del padre de Diego Salvá son fundadas y muy razonables.

Lo peor de todo es que este crimen pueda quedar impune porque nada se sabe de los autores. En todo caso, eso no es nada nuevo. Como denuncian las víctimas, alrededor del 40% de las acciones mortales que ETA ha ejecutado quedan impunes porque no se sabe quién las cometió. Y eso es algo que no se puede tolerar. Ningún crimen puede ser disimulado por razón alguna, tampoco en aras a una pretendida desaparición de la banda terrorista que, de momento, se resiste a dar el paso definitivo. La paz no puede nunca asentarse sobre la impunidad de los asesinatos.

No seré yo quien responsabilice del atentado de Palmanova a nadie más que a los etarras. Pero transcurridos tres años de aquel aciago día es justo plantear que los responsables de las Fuerzas de Seguridad nos han defraudado. Tenían a los agentes desamparados, sin las más elementales medidas de seguridad, con los coches patrulla pasando la noche en plena calle sin vigilancia ni cámaras. Y, además, han fracasado a la hora de identificar y detener a los responsables. Y mucho que nos pesa.

30 diciembre 2011

EL NUEVO MINISTERIO DEL INTERIOR Y LA GUARDIA CIVIL


Ya sabemos quiénes serán los integrantes de la cúpula del ministerio del Interior. El nuevo titular de la cartera, Jorge Fernández Díaz, ha decidido que Ignacio Ulloa sea el nuevo secretario de Estado de Seguridad, el número dos del ministerio. Y al frente de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado situará a Ignacio Cosidó en el Cuerpo Nacional de Policía y a Arsenio Fernández de Mesa en la Guardia Civil. El Partido Popular finiquita así el fracasado experimento del “mando único” que ideó el entonces ministro José Antonio Alonso, aunque fue puesta en marcha por Alfredo Pérez Rubalcaba el 8 de septiembre de 2006, situando al frente al mallorquín Joan Mesquida.


Cuando se anunció en 2006 la creación del mando único, con un mismo director general para ambos cuerpos, en cumplimiento del compromiso electoral del PSOE, todos pensamos ilusionados que significaría paulatinamente una homologación de protocolos, procedimientos, organización y estructuras de los dos cuerpos, hasta llegar progresivamente con el paso tiempo a una unificación total entre Policía y Guardia Civil, que siempre he pensado que sería lo mejor. Rápidamente nos dimos cuenta de que no iba a ser así y que se trataba únicamente de una medida cosmética para hacer creer a la ciudadanía que la coordinación era mayor entre ambos cuerpos. Hemos de reconocer que en ciertos aspectos se avanzó, porque la situación de partida era nefasta, pero desde luego el hecho de tener un mando único no ha servido para mucho. En la Guardia Civil solo ha servido para multiplicar el número de generales. Cuando el PP abandonó el poder en 2004 había 17 generales y ningún teniente general. En la actualidad hay justo el doble, 34 generales (4 tenientes generales, 22 de brigada y 8 de división). Esta proliferación vírica de altos cargos, absolutamente desproporcionada e injustificada, supone un coste brutal en sueldos, viviendas, coches oficiales y otras prebendas propias de estos altos mandos como la limpieza de sus viviendas particulares con cargo a los presupuestos generales del Estado, entre otras. Y sin ningún provecho. Estamos hablando de algunos millones de euros anuales.

Además, el mando único ha supuesto un enorme y creciente malestar entre los funcionarios de ambos Cuerpos debido a las diferencias en las condiciones laborales de los agentes y los derechos sindicales y de representación. Se ha hecho más patente que a pesar de tener el mismo director general, a unos se les trata de una forma por el hecho de pertenecer a un Cuerpo de naturaleza civil y a otros de otra muy diferente y más gravosa por el hecho de estar en un Cuerpo militar, a pesar de que todos ellos desempeñan la misma función.

En la actualidad, las relaciones de las asociaciones profesionales de guardias civiles con el ministerio del Interior están completamente rotas y los dirigentes de aquellas están expedientados y sancionados en su gran mayoría sin que hayan sacado ningún logro para el colectivo. Y veo muy difícil reconstruir los puentes y el diálogo por parte de los dirigentes de las asociaciones, incapaces de dar el relevo o de modificar su estrategia, por lo demás errática y fracasada hasta el momento. El nuevo director general de la Benemérita no será en este asunto muy favorecedor del diálogo, sino todo lo contrario. Su trayectoria como Delegado del Gobierno en Galicia en los tiempos del presidente Aznar y del Prestige le describe como una persona muy beligerante con el movimiento asociativo en la Guardia Civil y mucho más con AUGC. Un viejo enemigo de la organización accede al principal despacho de Guzmán el Bueno. Les van a caer más palos que a los olivos en la recogida de la aceituna. Y no me alegro.


El PSOE defraudó las expectativas de la inmensa mayoría de los guardias civiles, quienes le dieron la espalda hartos de menosprecio, mentiras y represión. Los socialistas han transitado en su relación con las asociaciones profesionales desde una etapa de diálogo y cooperación entre los años 2001-2004 (hasta el punto de incluir algunas de las más importantes demandas de AUGC en su programa electoral) hasta la incomunicación total y las medidas represivas de ámbito disciplinario contra los dirigentes de la organización mayoritaria. Esta evolución debiera ser objeto de análisis por parte del PSOE tras su Congreso Federal que se celebrará el próximo febrero en Sevilla. El PSOE perdió de forma absurda el apoyo de miles de guardias civiles y sus familias, y el responsable máximo de esta pérdida de apoyo fue Alfredo Pérez Rubalcaba (aunque hay que reconocer que Carmen Chacón desde el ministerio de Defensa contribuyó en todo lo que pudo), primero por las reticencias a cumplir sus compromisos electorales, lo que definiríamos como su inmovilismo inicial y más tarde su falta de diálogo, su menosprecio, hasta llegar a la represión pura y dura. Terminaron incluso por pactar indecentemente con el PP dar pasos atrás en los derechos reconocidos a los guardias civiles en la Ley de Derechos y Deberes de 2007. He aquí los resultados cosechados con esta política tan poco socialista y tan alejada de los trabajadores de la Guardia Civil.

En el manifiesto “Mucho PSOE por hacer” se reconoce en el punto 8 que otro factor importante de la pérdida de apoyos sufrida por el PSOE “ha sido la pérdida de credibilidad sufrida a lo largo de los últimos años”. Los puntos 18 y 19 ahondan en lo anterior: “A nuestro juicio la pérdida de credibilidad y coherencia ha sido fruto de la erosión de nuestros mecanismos democráticos y del aislamiento social progresivo de nuestro partido. Ese es el porqué de nuestros errores. Antes de que los ciudadanos se alejaran de nosotros, nosotros nos alejamos de los ciudadanos. (…) La exclusiva concentración en las tareas institucionales y el ensimismamiento orgánico nos han llevado a perder en buena medida el pulso de la calle. Y una lealtad mal entendida ha hecho que se omitieran críticas necesarias y ha evitado que ese pulso se transmitiera hacia la dirección de nuestra organización”.


Deseo francamente que el PSOE analice en profundidad y con autocrítica por qué sus votantes les han abandonado, o como a menudo suelo decir, por qué motivo el PSOE abandonó a sus votantes. Solo así podrán corregir los errores cometidos en los últimos cuatro años de gobierno. Y por parte de AUGC, deseo lo mismo: que analicen de forma autocrítica los motivos de su fracaso en los últimos años. Pero en este caso reconozco que mi esperanza es nula. Mientras los actuales dirigentes no reconozcan el fiasco de su gestión y den el relevo a otros más competentes que puedan hacer lo que ellos ya no pueden de ningún modo, que es reconstruir los puentes de diálogo sin debilidades derivadas de su situación personal e individual, no hay nada que hacer para la que un día fue una asociación profesional combativa y fuerte, y ahora no hay quién la reconozca. Nada me gustaría más que AUGC dejara de ser una triste correduría de seguros, para volver a ser un sindicato como la copa de un piso.

20 diciembre 2011

AUSTERIDAD EN LA ADMINISTRACIÓN



Ayer el señor Mariano Rajoy nos dio a todos una alegría cuando en su discurso de investidura, entre otras muchas cosas, anunció la puesta en marcha de un paquete de reformas económicas empezando por la del sector público, para primar la austeridad, lograr mayor eficiencia y evitar duplicidades. “Abordaremos por ello, con carácter urgente, una serie de medidas que permitan reducir costes y mejorar el funcionamiento de la Administración”. Esto, que es tan básico y necesario, imprescindible diría yo en tiempos como los que corren, ha sido la excepcionalidad en la administración pública, acostumbrada a dilapidar recursos en las estupideces más sórdidas. Solo en los últimos meses y debido a la alarmante falta de liquidez hemos visto cómo las Administraciones recortan todo lo recortable, lo cual es muy sano, pero seguimos comprobando que se sigue dedicando ingentes cantidades de dinero público a muchos conceptos que son difícilmente justificables en la coyuntura actual.


Publica ‘20 minutos’ que “Interior paga 500.000 euros al año para limpiar casas de generales” (http://www.20minutos.es/noticia/1249791/0/interior/limpieza/casas-generales/). En resumidas cuentas, se informa de que el Ministerio del Interior –es decir, todos los españoles con nuestros impuestos– paga la limpieza de las casas del director general de la Guardia Civil y de todos los generales, mientras el resto de agentes hace como todo el mundo, que es o limpiarlo cada cual o pagarlo de su bolsillo. En total, se destina medio millón de euros al año. El colmo del asunto es que, según la información publicada por ‘20 minutos’, un portavoz de la Guardia Civil indicó que esta es “una de las prerrogativas que tiene la cúpula de la Benemérita y que todo es legal ya que hay una normativa que así lo autoriza para los funcionarios de nivel 30”. O sea, que se reconoce impudicamente que son prerrogativas (esto es privilegios) pero que son legales. Deben serlo cuando se presupuesta y se adjudica a una empresa especializada las tareas de limpieza correspondientes en las viviendas oficiales de unos 35 altos funcionarios públicos de la Guardia Civil. Será legal, pero es bastante escandaloso y muy poco edificante. No les resulta suficiente con que el Estado ponga a su disposición una vivienda, sino que además hay que pagarles la limpieza, el mantenimiento y apostaría el cuello a que no pagan ni luz, ni gas, ni gastos de comunidad, ni teléfono, ni nada de nada.

Si quiere Rajoy ya tiene por dónde empezar a primar la austeridad. Urge liquidar el sistema de “prerrogativas” que envuelve a los altos mandos militares del Ejército y la Guardia Civil. ¿Cuántos millones nos cuestan a todos las casas, clubes militares, coches oficiales, conductores, asistentes, etc? Seguro que el dinero que se dedica en limpieza de las casas de los generales será muy bienvenido en adecentar alguno de los más de 3.000 cuarteles que la Benemérita tiene en toda España y cuyo estado es deplorable. Al fin y al cabo, imagino que si no se lo paga el Estado, es decir todos con nuestros impuestos, no serán tan guarros de no limpiarlo ellos... o pagarlo de sus suculentas nóminas, como hacemos los demás mortales. ¿O acaso se les ha olvidado lo que es hacer zafarrancho...? En nombre de la austeridad, es bien hora de que Rajoy les recuerde cómo se hace y que se dedique el dinero que llevamos pagando, medio millón de euros al año, a cosas que redunden en beneficio de todos y no en los privilegios de unos pocos altos funcionarios.

30 julio 2011

UN ATENTADO IMPUNE


Hoy se cumplen dos años del asesinato de los guardias civiles Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada. El 30 de julio de 2009 los terroristas de ETA colocaron dos artefactos explosivos en los bajos de sendos jeeps de la Guardia Civil que estuvieron estacionados en la calle sin vigilancia. A las 13:30 horas explotó la bomba lapa adosada en los bajos del Nissan Patrol que llevaban los agentes, causándoles la muerte. Más tarde fue hallado el segundo artefacto adosado en otro vehículo estacionado frente al cuartel de Palmanova pero que estaba averiado. Los TEDAX lo neutralizaron. Así pues, fueron dos los coches bomba que ETA logró colocar, además de los pequeños artefactos que explosionaron al domingo siguiente causando el pánico en Palma.
Dos años después no se sabe quién ordenó cometer los atentados. No hay pistas acerca de qué etarras se desplazaron a Palma trayendo los explosivos. Se desconoce quién los colocó en los bajos de los dos coches. Nada se sabe de quién facilitó la información a los terroristas o si fueron los propios autores quienes obtuvieron la información necesaria para atentar con éxito y escapar sin levantar sospechas. Se ignora si contaban –y aún puedan contar– con infraestructura en la isla. Demasiadas incógnitas. La posibilidad nauseabunda de que estos crímenes queden impunes cobra fuerza. La falta de resultados en la investigación es clamorosa. Hemos visto que en casos mucho menos importantes desembarcaban en la isla medio centenar de agentes especialistas dedicados en exclusiva a investigar supuestos delitos que urgen bastante menos a la población. Y no creo que haya ningún delito que sea más perentorio esclarecer que este atentado.
Aún habrá quien tache de exitosa y brillante la gestión del Gobierno o de la Guardia Civil en la lucha antiterrorista. No seré yo. Sus autocomplacientes responsables han sido condecorados. Posiblemente todos asciendan. Pero dos años después de cosechar un fracaso como el que nos ocupa, alguien tendría que asumir su  responsabilidad. Hay dos crímenes impunes y hasta que no se juzgue a los responsables y sus autores hayan cumplido sus penas, no descansaremos tranquilos. Ellos y sus familiares lo merecen.




Publicado en La Gaceta, edición Baleares, hoy 30 de junio de 2011.

INCÓGNITAS DE UN ATENTADO


Dos años después de los atentados de ETA en Palmanova, aún están en el aire muchas incógnitas. ¿Quiénes fueron los autores materiales del asesinato de Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada? ¿Quién ordenó atentar en Mallorca? ¿Cuándo llegaron los terroristas? ¿Dónde se alojaron? ¿Cuánto tiempo estuvieron aquí? ¿Tuvieron algún tipo de apoyo o cobertura logística o se lo proporcionaron todo ellos mismos? ¿Captaron ellos por sí mismos la información necesaria para atentar o fueron otros quienes se la facilitaron? ¿Cómo fue posible que se movieran por la isla libremente sin ser detectados en plenas vacaciones de verano y estando aquí los Reyes? ¿Cuándo adosaron las dos bombas lapa en los bajos de sendos jeeps de la Guardia Civil? ¿Cómo es posible que no existiese videovigilancia en los alrededores de las dos dependencias de la Guardia Civil de Palmanova que hubiese permitido arrojar luz sobre la manipulación de los vehículos? ¿Por qué permanecían los vehículos policiales en la calle sin vigilancia? ¿Cuándo colocaron los terroristas los explosivos que detonaron en diversos establecimientos la semana siguiente del asesinato de Carlos y Diego? ¿Estaban aún aquí los terroristas o ya habían huido? ¿Cómo lograron burlar el cerco de la operación jaula, donde incluso se cerró el aeropuerto de Palma durante horas?
Durante estos dos años hemos visto airear muchas hipótesis, algunas sin ningún fundamento, la mayoría muy preocupantes porque desvelan un nivel de vulnerabilidad alarmante. Pero es hora de empezar a reclamar pruebas, no hipótesis. Si no hay pruebas que llevar a un eventual juicio, los crímenes quedarán impunes. ETA mantiene un alto el fuego desde el 5 de septiembre de 2010, pero han sido localizados zulos con explosivos en Francia y han sido detenidos militantes armados o con material para fabricar bombas. Y no muestra ninguna intención de disolverse ni se lo exige Bildu. ETA sigue viva, que nadie se engañe.
Estamos determinados a mantener viva la memoria de Carlos y Diego, por eso debemos exigir  cada día la captura de los etarras que acabaron con sus vidas. Hemos visto mucho más despliegue de recursos policiales y judiciales en estos años en Mallorca por casos que nos atemorizan muchísimo menos y la clamorosa falta de resultados en esta investigación es muy alarmante. Parece que a nadie le importe. Los culpables deben pagar por sus crímenes conforme a la ley. Estos atentados no pueden quedar sin castigo.



Publicado en Última Hora, 30 de julio de 2011.


27 julio 2011

AUGC, MUDA Y ATADA DE PIES Y MANOS



“Ellos primero sancionan a los representantes, luego nos hacen el recorte de derechos y el propio director general en el Consejo de la Guardia Civil dice que va a ser benévolo con los expedientes... ésa es la moneda de cambio. Han hecho la jugada perfecta, nos han dejado prácticamente mudos”. Alberto Moya. AUGC.

Esta es la sincera confesión del secretario general de AUGC, Alberto Moya, expresada al diario El Faro de Ceuta el domingo 17 de julio. Son la moneda de cambio y están prácticamente mudos y con ellos, toda la Guardia Civil.

Uno a uno, mis pronósticos se han ido cumpliendo rigurosamente. No me alegro. La nula capacidad de maniobra de los dirigentes de AUGC derivada de su manifiesta incompetencia y su negligente gestión está llevando a todos los guardias civiles a una situación límite. Si a finales de 2007 habíamos conseguido, a través de la persuasión -combinando presión y negociación- unos avances importantes e inauditos en los derechos laborales y profesionales del colectivo, casi cuatro años más tarde los retrocesos son innegables. El último de ellos y el más importante, aunque no el único, ha sido la supresión del derecho de reunión y manifestación pactado entre PSOE y PP a través de una enmienda en el Senado a la Ley de Contratos del Sector Público en los ámbitos de la Defensa y de la Seguridad que se acaba de aprobar. El zarpazo a los derechos de los guardias civiles es mayúsculo, con respecto a lo logrado en 2007. Pero ¿por qué sucede esto? A mi entender, el Gobierno se atreve a dar estos tijeretazos en los derechos de los guardias civiles porque no espera ni teme respuesta alguna que merezca tal nombre. Ya lo avisé en este mismo blog en diciembre del año pasado. Han transcurrido 7 meses y ahora la situación es considerablemente peor. No solo para los dirigentes de AUGC, que también, sino que en la situación de extrema debilidad en que se hallan, han arrastrado a todo el colectivo con ellos y han tirado por la borda buena parte de los logros conseguidos años atrás con mucho esfuerzo y con grandes sacrificios, arruinando el trabajo hecho por quienes les precedieron en la dirección de la Asociación. Rubalcaba les colocó al borde del precipicio y ellos han dado un paso al frente, arrastrando en su caída a todo el colectivo.

La actual Junta Directiva de AUGC con el apoyo de algunas delegaciones importantes y con el silencio de la mayoría de los delegados, que se lo han permitido mirando irresponsablemente hacia otro lado, como si no fuera con ellos, ha desmantelado en buena medida la Asociación tal y como estaba en el año 2007, que es cuando se conseguían objetivos. Desde principios del año 2008 hasta el momento presente, se empeñaron en cambiar todo el trabajo que se había hecho en el ámbito organizativo y de gestión interna –y conste que no fue obra mía ni de mi equipo, sino que lo heredé de mi antecesor, Fernando Carrillo, porque nunca me permití el lujo de ponerme a revolverlo todo mientras funcionase razonablemente bien, pues eso nos despistaba y nos alejaba de nuestros objetivos prioritarios– y entretenidos en crear problemas, cambiar de bancos, aseguradora, operadores de telefonía, empresa de publicidad, publicaciones, abogados, sede nacional, compra de pisos, despidiendo al personal, etc. etc., no han estado a lo que realmente importa a los guardias civiles: sus derechos y su situación laboral y profesional. Los máximos responsables de AUGC, haciendo gala de una negligencia nunca vista, no han estado a lo que había que estar -y eso que están liberados-, sino en otras cosas que a los afiliados, los verdaderos dueños de la organización, no les interesan lo más mínimo, ellos sabrán con qué motivación. Una organización que algún día aspira a ser un sindicato, se ha dedicado a deslocalizar y a despedir a los trabajadores por capricho. A eso se han dedicado los dirigentes actuales y así nos va a todos.

Me ratifico en lo que dije meses atrás y además, añadiré algún ejemplo de acción absurda, a parte del numerito de los guardias encapuchados. Se ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas con la intención de presentar una Iniciativa Legislativa Popular para reformar la Ley de Personal de la Guardia Civil. Según establece la Ley Orgánica 3/1984, se requieren 500.000 firmas. Con eso se consigue que los responsables de la organización a nivel provincial estén entretenidos recogiendo firmas, pero parece que nadie se esté preguntando para qué va a servir este ímprobo esfuerzo organizativo. Yo responderé: ¡Para nada! Será absolutamente inútil porque además, en el improbable caso de que se consiga reunir las firmas requeridas –la propia Junta Directiva Nacional de AUGC ha reconocido la dificultad de la empresa en un comunicado hecho público– lo más probable es que la Mesa del Congreso de los diputados, con los votos de PP y PSOE voten su inadmisión a trámite. Pero mientras tanto, centenares de compañeros y compañeras habrán estado movilizados trabajando, perdiendo el tiempo y gastando recursos para nada. Recuérdese que en los 32 años de democracia, sólo se ha aceptado por el Pleno del Congreso una única ILP de las 9 presentadas. ¿Es realista pensar que la segunda que se apruebe será la nuestra? En este asunto, como en tantos otros, se está haciendo el ridículo absoluto. Somos el hazmerreírr.

Merecería la pena detenerse en la política absurda y un tanto irresponsable de ir de la manita de la Unión de Oficiales y de otras asociaciones, cuando sus intereses distan mucho de los de la generalidad de nuestros afiliados. El colmo del despropósito y un ejemplo clarificador del grado de renuncia que AUGC hace de sus principios, su historia y las aspiraciones de sus afiliados es observar en la web de la citada asociación profesional defensora de los derechos de una parte de los siempre privilegiados oficiales, el logotipo de AUGC sobre una afirmación tan falsa como esta: “Queremos ser militares, pero con derechos”. Nunca en mi vida creí llegar a leer esta declaración de principios bajo el logotipo de AUGC. Y así, no es raro que el PSOE utilice a su conveniencia "nuestro deseo" de querer ser militares, para igualarnos en derechos con los miembros de las FAS. Un auténtico dislate.

Las amenazas de dimitir del Consejo de la Guardia Civil proferidas ante el propio presidente del Consejo el día 20 de junio, constituyen otro ejemplo más de la supina irresponsabilidad que embarga a nuestros dirigentes y de su comprometida situación. Porque las dimisiones no se anuncian, ¡se presentan! En AUGC no. En AUGC lo anuncian a bombo y platillo, se lo dicen al director y a los generales, a ver si consiguen asustarles... pero ahí siguen, en el Consejo y sin dimitir. Y con tanto farol y con tanta amenaza de dimisión pero sin hacerla efectiva jamás, porque nunca se les ha pasado por la cabeza seriamente, la credibilidad de AUGC está por los suelos y sin margen de maniobra. ¡Patético! Los dirigentes actuales han pasado de recibir en pie al director general del Cuerpo en sus asambleas y tomarse cubatas con diputados del PSOE a que no les cojan el teléfono, sin solución de continuidad. Y claro está, la frustración y el desconcierto son enormes.



Como respuesta a los retrocesos en materia de derechos, la Junta Directiva de AUGC ha anunciado, junto a otras asociaciones profesionales, una nueva manifestación. Otra más y van tres. A parte de la creación de una Asociación de familiares a la antigua usanza. Pero no se dan cuenta que una manifestación por sí misma, si no va acompañada de más acciones, de una estrategia continua, no hará que se consiga nada. Igual que las anteriores que han organizado estérilmente. Al respecto, me remito a mis reflexiones de diciembre del año pasado. Pero quiero añadir algo más. ¿Cuántas manifestaciones ha organizado AUGC ha nivel nacional desde la aprobación de la Ley de Derechos y Deberes de los guardias civiles? Si la memoria no me falla, llevamos dos (18-10-2008 con los sindicatos de la Policía Nacional y 18-9-2010 con otras asociaciones de guardias), a parte de otras concentraciones menores. ¿Qué se ha conseguido? Nada, a parte de acumular expedientes disciplinarios sin ningún beneficio. Nada. ¿Por qué? Porque el planteamiento es erróneo desde su mismo origen. Ya pasó en el año 2007 y hubo gente que no lo entendió. Las manifestaciones no son un fin por sí mismo, sino un instrumento para lograr un objetivo superior. Aquí funcionan a base de acción-reacción y no hay más estrategia que esa. Ahí termina todo. Y así no puede haber más que lo que hay: unos dirigentes que no son más que figurantes, unos de historia lúgubre, otros verbosos y todos unidos  en matrimonio perpetuo con el fracaso.

Tras cada manifestación ha habido, cómo era previsible, apertura de expedientes disciplinarios y no se ha conseguido nada de nada, sencillamente porque nuestros dirigentes lo primero que han hecho ha sido exigir cobardemente el archivo de sus expedientes, sin entrar a negociar nada más. Han dejado clarísimo al Gobierno lo atemorizados que están, dónde está su punto flaco y que arreglar la situación de los expedientados es lo primero y de esta forma, se han convertido en rehenes del Ejecutivo. Ahora, los dirigentes-rehenes proponen una nueva manifestación pero ¿qué se pretende conseguir? ¿Es realista pensar que el Parlamento o el Gobierno darán marcha atrás en su decisión de prohibir las manifestaciones reivindicativas de guardias, solo porque se vuelva a convocar otra manifestación por parte de aquellos a quienes los dos partidos mayoritarios acaban de privar de ese derecho? Es obvio que no y que eso lo complicará todo aún más. Persistiendo en esta política improvisada, suicida e inútil, vamos a conseguir hacer bueno aquello que decía José Saramago en su novela 'Las intermitencias de la muerte': “Las manifestaciones nunca han servido para algo. De otro modo, nunca se autorizarían”.

Hubo una manifestación que sirvió y de mucho: la del 20 de enero de 2007. También la del 22 de abril de 2006, ambas en la Plaza Mayor de Madrid, que le costó el cargo a Carlos Gómez Arruche. ¿Ya nadie se acuerda? Es normal que no, dado que muchos de los delegados actuales ni siquiera estaban en la Asociación, por lo que no han conocido los tiempos en que se conseguían los objetivos. Sé muy bien la diferencia entre aquellas movilizaciones eficaces y las sucesivas, estériles. Entonces había una estrategia que no se acababa con la manifestación y existía la determinación nítida de no parar hasta lograrlo, pagando el precio que hiciese falta sin quejarnos, además de que teníamos capacidad de persuadir, lo que no sucede ahora. Nunca se habló con la Administración, con posterioridad a las manifestaciones, de expedientes disciplinarios ni sanciones. Jamás, aunque es verdad que hubo quienes se fueron al PSOE a negociar por su cuenta. Son algunos de los que ahora lloran cobardemente porque no les cierran sus expedientes… ¿Dónde está el elemento diferenciador de las manifestaciones que han sido útiles de las que han sido inútiles? Los dirigentes de la Asociación y sus planteamientos para evitar ser sancionados. Quien no lo quiera ver, que no lo vea, pero esta ceguera colectiva que embarga a los delegados provinciales de AUGC nos está llevando a todos 15 años atrás. Y eso es imperdonable. La responsabilidad de lo que está pasando ya no es solo del PSOE ni del PP, sino que los responsables de la Asociación -también de la mayoría de los delegados provinciales- se han hecho cómplices consintiendo que la organización esté desarmada y muda, permitiendo que se les utilice como moneda de cambio. No hay capacidad de influir, ni vías de interlocución. NO HAY NADA Y ASÍ NOS VA A TODOS POR SU INCAPACIDAD Y SU DESIDIA...

Los cauces de comunicación con la Administración están rotos. No hay estrategia. No hay estructura adecuada y eficaz en la organización para llevarla adelante, como sí hubo en su día. Y los interlocutores están absolutamente quemados, sin posibilidad de reconducir la situación, a parte de que no están capacitados para hacer frente a situaciones difíciles. Cada errático paso que se da agrava el problema y cada día que pasa, también. No hay más salida que buscarles sustitutos, porque de seguir así van directos a la inmolación profesional y personal. Y con ellos están arrastrando a AUGC. El martirio a cambio de nada. Las llamadas retóricas a la lucha, las arengas y las soflamas del tipo “¡Ganaremos esta batalla! ¡Podemos! ¡Lo vamos a conseguir! ¡A por ellos…!”, son esperpénticas y ridículas, suenan huecas y no conducen a ningún lado. El propio secretario general lo reconoce con franqueza en la entrevista que he citado al principio. Están mudos, además de atados de pies y manos y a merced de la Dirección General y de los generales. Y con ellos, todos nosotros y la propia organización. Sin embargo, su análisis es de una simpleza alarmante, porque lo que debería preguntarse Alberto Moya y los demás es ¿cómo se ha llegado a esto? ¿Cómo es posible que AUGC haya pasado de la victoria al fracaso en tan poco tiempo? Durante su mandato, esta organización ha perdido de forma alarmante su influencia, la capacidad de respuesta y la presencia mediática. Y todo eso nos lleva al deprimente punto en el han colocado a todos los guardias civiles.


Exhorto a los responsables provinciales y nacionales de la organización a detenerse, reflexionar sobre dónde están, qué se ha conseguido en los últimos años y a la vista de esta reflexión, plantearse TODAS las posibilidades posibles para salir de este embrollo. Ya no se trata de apoyar a los colegas con medidas improvisadas sin calcular las consecuencias. La simple y estúpida acción-reacción no conduce a nada. La convocatoria de una nueva manifestación, sin más, es otro ejemplo de lo que acabo de explicar. Se trata de los guardias civiles y del futuro de AUGC. Y también, por qué no decirlo, del futuro profesional de los dirigentes expedientados. Ellos ya no pueden aportar nada más a la lucha y su futuro está seriamente comprometido, sin –y esto es lo peor– haber conseguido avances en nuestros derechos, sino todo lo contrario. Son un estorbo y ellos lo saben. O toman el timón caras nuevas, sin las mordazas y ataduras que tienen estos, o dentro de siete meses la situación será aún peor de lo que es ahora. Cuanto más tarde la organización en ver esto, más hondo será el pozo del que habrá que salir. Los dirigentes actuales y el colectivo con ellos. Y lamentablemente, quizás habrá quienes no puedan de salir de él y no habrá forma de ayudarles. Me gustaría equivocarme pero creo que será así, para desgracia de todos.

El 2 de diciembre del año pasado terminé mi artículo así: “Lamento la situación enormemente, pero mientras no se reconozca por parte de todos los dirigentes actuales de AUGC, sean del ámbito que sean, que la actual JDN está abrasada e incapaz de solucionar el conflicto sin arder ellos mismos arrastrándolos a todos, no hay razones para pensar que la situación pueda remontar”. El tiempo me está dando la razón inexorablemente. Hoy estamos peor que hace medio año y muchísimo peor que hace cuatro años, y no hay razones para pensar que la situación vaya a mejorar. ¿Qué hace la Asociación y sus dirigentes al respecto? Nada, porque nada pueden hacer en estas circunstancias. Hay que ponerle remedio ya, sin demora, porque AUGC se está jugando mucho. Se lo está jugando TODO.