Pese a los esfuerzos de la
Casa Real y el Gobierno por
evitarlo, hoy Su Alteza Real doña
Cristina de Borbón, Infanta de España,
duquesa de Palma, hija del Rey y hermana del próximo Rey
Felipe VI, comparece
ante un modesto juez de instrucción asistida por un brillante equipo de
abogados defensores que lidera el fiscal
Pedro Horrach.
Nada se le preguntará de los millones saqueados a empresas
que contrataron al
Instituto Nóos para no hacer nada. Ni por la donación
encubierta camuflada de préstamo de 1,2 millones que le hizo su padre en 2004,
evitando pagar el impuesto de donaciones. Ni por el tráfico de influencias que
la Audiencia de Palma zanjó, por más que
Jaume Matas y
Francisco Camps contrataron
a Nóos porque ella y su marido, el duque empalmado, lideraban el tinglado.
Manos
Limpias solicitó su imputación por dos veces y le fue denegada por el
juez
Castro. Cambió de criterio tras los correos aportados por
Diego Torres, socio
de la Infanta y de su marido en el Instituto Nóos, una entidad sin ánimo de
lucro usada para enriquecerse. En ellos queda claro que la Casa Real estaba en
el ajo, como lo estaban la Infanta, vocal de la Junta Directiva y el secretario
de las Infantas,
Carlos García Revenga, tesorero de Nóos y hoy imputado, a
pesar de lo cual la Casa Real lo mantiene en nómina para que tenga la boca
cerrada.
Torres y sus correos nos han traído hasta aquí, después de
que Urdangarin le responsabilizase a él y a su mujer Ana Tejeiro de las
irregularidades. Como no quiere comerse el marrón afirmó que en Nóos “tomaban
las decisiones los 5 miembros de la Junta Directiva, incluida la Infanta
Cristina” y que la Casa Real estaba al tanto. Es un escándalo que la Fiscalía
diga que no hay pruebas contra la Infanta porque siempre le ha sobrado la
palabra de un coimputado para acusar y llevar a juicio. Con Josep Joan Cardona le
bastó la palabra de Antonia Ordinas. Con Matas basta la palabra de Juan
Francisco Gálvez, condenado en el caso Turisme Jove. Para acusar a José Mª
Rodríguez y a Pere Rotger basta la palabra de Daniel Mercado de Over Marketing.
Para acusar a Mª Antonia Munar en Son Oms sobra con la palabra de Bartomeu
Vicens. Sin embargo la palabra y los correos de Torres no son suficientes ahora,
según Horrach, para acusar a doña Cristina. ¿No dijo el fiscal en Santa
Margalida que había que premiar económicamente a los denunciantes? Pues que
pague a Diego Torres.
(Publicado en Última Hora)