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18 marzo 2012

LA POLICÍA LOCAL DE PALMA Y LAS COMPETENCIAS DUPLICADAS

A menudo se nos dice que hay que equilibrar las cuentas públicas y reducir el déficit. Para ello, se reduce el sueldo de los empleados públicos, se deja de contratar interinos, no se convocan nuevas oposiciones, se incrementan los impuestos y las tasas, pero nada es suficiente. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció recientemente que eliminará organismos autónomos, entes y empresas públicas ante las excesivas duplicidades. La reforma de la Administración es la siguiente reforma que nos tocará vivir. Más gente al paro. Pero hablemos de las duplicidades que el PP quiere eliminar, a la vez que en Palma (de Mallorca) se esfuerza en multiplicarlas, por ejemplo en el área de seguridad ciudadana y policía.

Cristóbal Montoso, ministro de Hacienda, explica que se trata de evitar que los ayuntamientos tengan que financiar las denominadas competencias impropias que corresponden a otras administraciones. Pero en Palma, el alcalde Mateo Isern, el concejal de seguridad ciudadana Guillem Navarro, el director general del ramo Enrique Calvo (perdón por la reiteración pero así es el organigrama que todos pagamos) y el intendente jefe Antonio Vera, están trasformando la Policía Local en Policías de Nueva York.


A más de una rueda de prensa por semana, el regidor Guillem Navarro no da abasto en  crear y publicitar nuevas unidades de la policía (aunque sólo sean puntuales reestructuraciones, como la de la unidad de atestados e investigación de accidentes), pero siempre insistiendo en que ni se aumenta plantilla ni suponen más gasto público, lo que sorprende si tenemos en cuenta que los perros de la unidad canina (que ya tiene la Policía Nacional, nueva duplicidad que pagamos todos) acostumbran a comer, deben ser atendidos por veterinarios, necesitan perreras decentes, etc. Y todo eso cuesta dinero.

Vemos a la Policía Local hacer macro controles en los accesos de Son Banya, escopeta y pinchos en mano (y siempre acompañados de la tele, eso que nunca falte) asumiendo esas competencias impropias de las que habla Montoro.

Se crea una nueva unidad de seguridad integral y se nos anuncia que van a patrullar en coche por la ciudad y que acudirán a los avisos que hagan los ciudadanos cuando llamen al 092. Estamos sorprendidos, porque parece que hasta la fecha eso no pasaba. Curioso. El miércoles 14 de marzo leo en Última Hora que se ha producido la primera detención de la USEI (que así es como se denomina la flamante nueva creación del alcalde Isern). Un conductor al volante de un coche hace un giro incorrecto. Los agentes lo interceptan y resulta que no tenía carné de conducir. Me pregunto si caso de no existir esta nueva unidad, caso de que aún fueran policías locales de toda la vida, con su uniforme amarillo y azul de siempre, no hubieran detenido al imprudente conductor.

Tenemos una policía local de más de 950 agentes dedicada en los últimos meses a hacer de todo menos el trabajo que les es propio. Y me pregunto si no sería más efectivo y evitaría duplicidades (con el consiguiente ahorro) que el alcalde Isern se reuniese con el delegado del Gobierno, José María Rodríguez, y que cada cual hiciese su trabajo según las competencias que la Ley les otorga, en lugar de volcar a la Policía Local a cuestiones que no le corresponden ya que debe hacerlas y las hace el Cuerpo Nacional de Policía. Ahora, desde que el PP ganó las elecciones, ha decidido invadir competencias que no son suyas y el mismo trabajo lo hacen ahora dos cuerpos independientes y descoordinados, cada uno por su lado. Con el agravante que en Palma la Policía municipal ha hecho expresa dejación de su responsabilidad entregando el control y la sanción de las infracciones de tráfico a los trabajadores de una empresa privada llamada Dornier. Leo en Diario de Mallorca que “Los vigilantes de la ORA pusieron el 60% de las multas de tráfico en 2011”. Y ¿para eso tenemos a 950 agentes municipales? ¿Para que el 60% de su trabajo lo haga personal privado sin formación ni categoría profesional adecuada? Mientras tanto, la Policía Local ha mostrado su intención de asumir funciones de Policía Judicial en investigación de faltas y delitos tales como hurtos, violencia de género, lesiones, entre otros, que es trabajo que hace eficazmente la Policía Nacional, quien tiene además la competencia legal.


Dedíquese la Policía Local de Palma a hacer lo que les corresponde y déjense de crear nuevas unidades a bombo y platillo que duplican las competencias y cuestan dinero que no tenemos, porque las escopetas, los perros, los nuevos uniformes, los vehículos valen dinero. O que la Policía Nacional rea replegada porque si el mismo trabajo ahora lo hacen los municipales, seguramente no hará falta tanto personal. ¿O no se trata de evitar duplicidades? Se le acumula el trabajo a Mariano Rajoy en Palma, si quiere hacerlo efectivamente.

01 septiembre 2011

VICTIMISMO POLICIAL Y CORPORATIVISMO



El 24 de julio de 2005, cuando yo era el responsable de la secretaría de Comunicación de AUGC, la principal asociación profesional de guardias civiles, un ciudadano acudió al cuartel de la Guardia Civil de Roquetas de Mar (Almería) para pedir ayuda con motivo de una discusión de tráfico. Este hombre falleció en el cuartel hora y media más tarde. Tras la correspondiente autopsia y la comprobación de las cámaras de seguridad del cuartel (que se intentaron ocultar por parte de algunos de los afectados), se supo que había sido golpeado varias veces en el suelo con armas no reglamentarias. El informe forense relató la existencia de relación entre el fallecimiento y la situación de detención, pero determinó que la causa de la muerte fue una insuficiencia cardiorrespiratoria aguda por la reacción adversa a las drogas (cocaína) que el fallecido ingirió antes de ir al cuartel. La Audiencia Provincial de Almería condenó a tres de los ocho agentes imputados, absolviendo a los otros cinco. Recurrida la sentencia por los condenados, el Tribunal Supremo condenó al jefe del puesto a un año de cárcel por una imprudencia grave con resultado de muerte e inhabilitación, lo que supuso su separación del Cuerpo y confirmó la condena a los otros dos agentes.

Salvando las diferencias, sé bien la presión corporativa que se ejerce por parte de los compañeros, en especial en los cuerpos y fuerzas de seguridad, para disimular toda actuación desviada de la ética o incluso ilegal. Siempre hay –y si no hay, se buscan– circunstancias modificativas con que exculpar o justificar el comportamiento poco profesional de un compañero. Es inevitable que cada cual piense “podría haberme pasado a mí” y desde esta perspectiva, se trate de eludir la propia responsabilidad. Como digo, sé la presión que eso supone y puedo afirmar con orgullo que yo tuve que soportarla y no sucumbí entonces a comportamientos corporativistas que supusieran apartarse del esclarecimiento de los hechos, con escrupuloso respeto a la presunción de inocencia y a la investigación judicial. Sin embargo, hay gente menos proclive a soportar la presión y más dispuesta a subir el siguiente escalón, que es el de presentarse como víctima. Se pasa así de plantear las circunstancias modificativas a pretender hacerse víctimas de ellas y mudar así a víctimas por verdugos y a los agresores por agredidos. ¡Y por aquí sí que no paso!

Ante ciertos abusos cometidos por algunos policías, varios sindicatos (no todos) del Cuerpo Nacional de Policía, en su búsqueda desesperada e indisimuladamente corporativista, primero plantearon la dicotomía indignados-resto de ciudadanos, después laicos-peregrinos, más tarde la responsabilidad del manotazo de un agente a una menor o las agresiones a periodistas fue de la delegada del Gobierno en Madrid. “Viendo el caso que nos hace nuestro Gobierno al decantarse claramente de parte de los llamados indignados, más que de su Policía, acudimos a la Unión Europea”, claman en un comunicado. Y todo esto es como respuesta desaforada al anuncio del ministerio de abrir expediente por falta grave a tres agentes de los antidisturbios de Madrid que se excedieron en sus funciones y agredieron a ciudadanos, como todos hemos podido comprobar viendo los vídeos: [http://politica.elpais.com/politica/2011/08/19/actualidad/1313756841_705247.html]. 
Hablan de turnos inacabables (circunstancias modificativas), de soportar todo tipo de vejaciones como insultos o que les orinasen encima (argumentos victimistas) y todo, para no dejar solo al “compañero” que actuando como un vulgar camorrista, se dedicó a golpear brutalmente a todo el que se cruzaba en su camino sin mediar palabra.

Creo que los sindicatos de Policía (no todos, sino algunos que están haciendo el ridículo de forma patética) deberían asumir que ellos deben ser los principales interesados en aclarar el asunto, pues ellos como colectivo de trabajadores de la seguridad pública son uno de los principales perjudicados por la mala actuación de ciertos agentes. No hay compañerismo que valga con lo que ha pasado. Y el corporativismo en estos casos extiende la mala praxis de un compañero al todo el colectivo. De manera injusta, por supuesto, pero son ciertas prácticas sindicales como las que yo ahora denuncio las que lo estimulan.

Que cada cual responda de sus actos, que se sepan las circunstancias de lo sucedido, pero no vale tirar balones fuera y justificar lo injustificable. Sois vosotros quienes defendiendo ciertas actuaciones impresentables os estáis cargando el duro trabajo de muchas semanas de miembros de las UIP para mantener la seguridad ciudadana y el orden en un contexto donde muchos deseaban alterarlo. Ante esto, solo cabe la aplicación de la Ley y del máximo rigor en la práctica policial. No victimismo ni corporativismo que ofenden la inteligencia de los ciudadanos. Y por supuesto, plantear el enfrentamiento policías versus ciudadanos, es de género idiota. Todo el mundo sabe quien va a perder en esta lucha y, al fin y al cabo, todos somos ciudadanos.



11 agosto 2011

PAGAMOS SU NEGLIGENCIA


Coinciden todos los economistas en destacar la necesidad de contener el gasto público de las comunidades autónomas y fijar un techo de gasto. Se nos reprocha que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora nos damos cuenta. Como dice el presidente Bauzá, en este berenjenal nos han metido los políticos y son ellos los que deben sacarnos, pero –y esto lo digo yo– pagando nosotros las consecuencias de su negligencia. Considero que hay muchas más razones para que ciertos políticos sean detenidos por el Grupo de Delincuencia Económica de la Policía, esposados, custodiados en los calabozos durante tres días con sus noches, ser sometidos al paseíllo con los grilletes y padecer la pena del telediario aquellos gobernantes que nos han situado al borde de la ruina económica, antes que aquel que contrató a una empresa fraccionando los contratos para evitar un concurso. Pero en estas cosas los fiscales anticorrupción no se meten, no sabemos bien si porque no están PP o UM, o quizás sea porque no les parece suficientemente grave  que, por poner un ejemplo, un conseller socialista se gaste 21.000 euros en comprar cuadros de su prima.
Ahora hay que meter la tijera y recortar el gasto, aplazar inversiones públicas, privatizar determinados servicios, echar a trabajadores públicos, etc. Y como siempre, esto lo sufrirán los que menos tienen y más necesitan del sector público porque no les alcanza para pagar lo privado. Pero durante años la orgía de gasto y derroche, de subvenciones absurdas, de dietas escandalosas, todo esto se ha hecho con la anuencia de unos y otros. Y los ciudadanos mirando hacia otra parte, ya se arreglarán ellos que a mí la política no me interesa. Y así nos ha ido.
Bauzá deberá recortar 380 millones hasta fin de año. Ya verás cuando se concrete de dónde y a costa de qué servicios públicos. Y la oposición parlamentaria –PSOE y PSM– mejor harán en estar callados como hasta ahora.

Publicado hoy en La Gaceta, edición Baleares.

10 agosto 2009

LA PEOR DE LAS HIPÓTESIS


El periódico Última Hora pubica hoy este artículo de opinión que he escrito:

Lamento haber acertado en mis pronósticos, pero no era difícil. Los canallas de ETA confirmaron ayer la peor de las hipótesis. Siguen en la isla y tienen explosivos y cierta infraestructura estable, con colaboradores o sin ellos, donde esconderse o pasar desapercibidos y preparar los artefactos con los que atentar. Lo demuestran los atentados de ayer en Palma, con bombas de poca potencia, que generan daños materiales poco importantes pero mucho desasosiego y temor entre la ciudadanía. Y lo peor, amplia repercusión entre los medios de comunicación. Es verano, hay escasez de noticias y los atentados en Mallorca abren hoy buena parte de los rotativos de ámbito nacional y se hace eco de ello la prensa de los principales países emisores de turistas con destino a Mallorca. Los atentados de ETA contra intereses turísticos suelen llevarse a cabo en domingo o días festivos, para amplificar la repercusión mediática. La industria turística puede quedar seriamente dañada lo que resta de temporada y no faltan serios motivos para la preocupación. ¿Cómo contrarrestar los efectos negativos que los atentados pueden causar? Las campañas de promoción, con los terroristas campando por la isla, sirven de poco.


Ayer el periódico Gara publicó un comunicado de ETA donde reivindicaba, entre otros muchos, la autoría de los atentados perpetrados en Calviá el jueves día 30 de julio. Los terroristas colocaron en los bajos de dos Nissan Patrol bicolor de la Guardia Civil, sendas bombas lapa prácticamente invisibles a una somera inspección ocular que eventualmente algún agente hubiera decidido practicar a los vehículos. Pretendían que tras la explosión de una de ellas, los agentes del otro cuartel hubiesen subido a toda prisa en los vehículos oficiales para acudir al lugar del primer atentado y se hubiese producido una segunda explosión, tan letal como la primera y tan sorpresiva y generadora de confusión como quepa imaginar. Han demostrado capacidad operativa en Mallorca y una clara voluntad de matar a discreción y de sembrar el terror. Y ETA lo hizo en Mallorca, la isla blindada, la ratonera de la que presumíamos ningún terrorista podría salir jamás si se le ocurría el peregrino atrevimiento de venir. Si les hubiese salido como los asesinos planeaban, estaríamos hablando con toda seguridad de, al menos, cuatro agentes muertos. Un gran golpe en la seudo-capital del país, que eso es Mallorca cuando está S.M. el Rey en la isla.



Ahora ya no necesitan arriesgarse tanto y les basta con hacer notar su presencia armando artefactos con poca carga explosiva. Incluso avisar de su colocación ahora sirve a sus objetivos, pues un fin básico que todo terrorista persigue es atemorizar a la población. Y eso, ya se ha logrado. Confiemos en la labor de la Policía y de la Guardia Civil para que sean detenidos cuanto antes. Pero mientras tanto, estemos todos alerta. Prevenidos pero no atemorizados.




Por otra parte, estos días han estado repletos de homenajes a las víctimas Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá, por parte de multitud de colectivos heterogéneos, desde los moteros convocados a través de facebook, hasta la colonia germana con el cónsul al frente, pasando por compañeros del Cuerpo Nacional de Policía. Que las familias y sus compañeros sientan de cerca que no están solos. Que sepan que la sociedad está con ellos, ahora y siempre. Y también hemos visto cómo se prohibían en Euskadi homenajes a los asesinos, actos repugnantes que se han celebrado desde siempre, que servían de enaltecimiento y exaltación de los ejecutores y de humillación cruel a las víctimas y sus familiares. ¡Ya era hora de poner las cosas en su sitio! ¡Cuantos años han tenido que pasar para verlo…!

Joan Miquel Perpinyá


Ex-secretario general de AUGC