Cristóbal Montoso,
ministro de Hacienda, explica que se trata de evitar que los ayuntamientos
tengan que financiar las denominadas competencias impropias que corresponden a
otras administraciones. Pero en Palma, el alcalde Mateo Isern, el concejal de
seguridad ciudadana Guillem Navarro, el director general del ramo Enrique Calvo
(perdón por la reiteración pero así es el organigrama que todos pagamos) y el
intendente jefe Antonio Vera, están trasformando la Policía Local en Policías
de Nueva York.
Vemos a la Policía
Local hacer macro controles en los accesos de Son Banya, escopeta y pinchos en
mano (y siempre acompañados de la tele, eso que nunca falte) asumiendo esas
competencias impropias de las que habla Montoro.
Se crea una nueva
unidad de seguridad integral y se nos anuncia que van a patrullar en coche por
la ciudad y que acudirán a los avisos que hagan los ciudadanos cuando llamen al
092. Estamos sorprendidos, porque parece que hasta la fecha eso no pasaba. Curioso.
El miércoles 14 de marzo leo en Última Hora que se ha producido la primera
detención de la USEI (que así es como se denomina la flamante nueva creación
del alcalde Isern). Un conductor al volante de un coche hace un giro
incorrecto. Los agentes lo interceptan y resulta que no tenía carné de
conducir. Me pregunto si caso de no existir esta nueva unidad, caso de que aún
fueran policías locales de toda la vida, con su uniforme amarillo y azul de
siempre, no hubieran detenido al imprudente conductor.
Tenemos una policía
local de más de 950 agentes dedicada en los últimos meses a hacer de todo menos
el trabajo que les es propio. Y me pregunto si no sería más efectivo y evitaría
duplicidades (con el consiguiente ahorro) que el alcalde Isern se reuniese con
el delegado del Gobierno, José María Rodríguez, y que cada cual hiciese su
trabajo según las competencias que la Ley les otorga, en lugar de volcar a la Policía
Local a cuestiones que no le corresponden ya que debe hacerlas y las hace el
Cuerpo Nacional de Policía. Ahora, desde que el PP ganó las elecciones, ha
decidido invadir competencias que no son suyas y el mismo trabajo lo hacen
ahora dos cuerpos independientes y descoordinados, cada uno por su lado. Con el
agravante que en Palma la Policía municipal ha hecho expresa dejación de su
responsabilidad entregando el control y la sanción de las infracciones de tráfico
a los trabajadores de una empresa privada llamada Dornier. Leo en Diario de
Mallorca que “Los vigilantes de la ORA pusieron el 60% de las multas de tráfico
en 2011”. Y ¿para eso tenemos a 950 agentes municipales? ¿Para que el 60% de su
trabajo lo haga personal privado sin formación ni categoría profesional
adecuada? Mientras tanto, la Policía Local ha mostrado su intención de asumir
funciones de Policía Judicial en investigación de faltas y delitos tales como
hurtos, violencia de género, lesiones, entre otros, que es trabajo que hace
eficazmente la Policía Nacional, quien tiene además la competencia legal.




