En marzo de este año recibí una muy buena noticia al lograr por los Tribunales una rebaja de la sanción por la manifestación de guardias civiles de uniforme
en Madrid el 20 de enero de 2007, que pasó de suspensión empleo de un año a tres meses [http://jmperpinya.blogspot.com/2011/03/buena-rebaja-de-12-3-meses.html]. Ahora he recibido otra gran noticia que me colma de satisfacción. El TSJ de
Madrid ha sentenciado que mi cese en el destino en julio de 2007 fue contrario
a Derecho por injustificado.
Pero analicemos los antecedentes de esta historia. Desde
mayo de 1996 estuve destinado en la Plana Mayor del Subsector de Tráfico de
Baleares. Cuando ya ocupaba el cargo de secretario general de la AUGC y en un
contexto de conflicto colectivo, el 24 de julio de 2007 fui cesado en el
destino por el Director General de la Guardia Civil. Recurrí en alzada dicho
cese, el cual fue confirmado el 23 de enero de 2008 por el Subsecretario de
Interior. Interpusimos, entonces, recurso contencioso administrativo contra
ambas resoluciones. El 2 de septiembre de 2011 se me notificó la sentencia del
TSJ Madrid, Sala de lo Contencioso Administrativo, sección sexta, la cual
estima parcialmente el recurso presentado y declara nulo el cese en el destino,
que no considera justificado. Así pues, en ejecución de sentencia deberé ser
repuesto en mi destino y con ello, percibir los complementos inherentes a él y
que dejé de cobrar desde septiembre de 2007 hasta ahora, con los
correspondientes intereses.
Se demuestra así que fui víctima de una cacería brutal por
parte de la Dirección General. En todos los frentes. Al fin y al cabo, a ellos
les daba igual. “Si no estás conforme, ¡recurre!”. Cuatro años más tarde los
Tribunales te darán la razón y se te compensarán las pérdidas, pero de momento
te jodes y bailas. Esto es lo que debieron pensar ellos y me sucedió a mí. Y lo que les está sucediendo
a algunos de los que me sucedieron al frente de AUGC, que se creían que nunca les pasaría a ellos. Con una diferencia
sustancial que otro día explicaré con detalle. De momento, os cuento esta buena
noticia para que os alegréis conmigo y para recordar algo que ya dijo
Montesquieu: “La injusticia hecha a uno solo, es una amenaza dirigida a todos.
Los más desgraciados no son los que sufren las injusticias, sino los que las
cometen”.











