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08 agosto 2014

HAY QUE LIQUIDAR LA SIMFÒNICA


Recuerdo que el 18 de agosto de 2012 presencié en el Festival de Pollença un concierto de la World Orchestra dirigida por el maestro Josep Vicent. Entre el público estaba quien entonces era conseller d’Educació, Cultura i Universitats, y aunque sin ser brillante, hacía honor a su nombre y acudía a conciertos y actos culturales de vez en cuando, cosa que ya no sucede con la actual “responsable” del ramo. Al inicio de la actuación, el director de la orquesta se dirigió brevemente al público para mostrar su agradecimiento y dijo que en Baleares teníamos suerte por tener unos buenos gestores culturales. A mí aquello me pareció de un pésimo mal gusto, porque Vicent difícilmente podía saber nada de los gestores culturales que padecemos en Baleares desde que José Ramón Bauzá es el president del Govern.

Meses más tarde comprendí por qué había alabado en público a los responsables de la Conselleria de Cultura. En enero fue anunciado sorpresivamente el cese fulminante del maestro Salvador Brotons al frente de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears “Ciutat de Palma” (OSIB). El nombre del sustituto era Josep Vicent, quien se hizo cargo de la OSIB en julio de 2013.

Solo un año después, la junta directiva del Consorci per la Música de les Illes Balears (entidad formada por el Govern, Consell de Mallorca y Ajuntament de Palma) a propuesta del gerente de la OSIB, Marcelino Minaya, acordó el cese de Josep Vicent y su sustitución por un tándem compuesto por el madrileño Pablo Mielgo y el japonés Joji Hattori. Este último ya dirigió a la OSIB este pasado 5 de julio en el Festival de Música Castell de Bellver con gran éxito de público y crítica, pese a la existencia de numerosos asientos vacíos debido a la nula promoción del festival, cosa que fue denunciada por el grupo político Més per Mallorca y por el concejal de esta formación en Palma, Antoni Noguera. Debemos concluir, por tanto, que cualquiera que haya dirigido la OSIB se convierte en un candidato a director titular, a la vista de los casos de Vicent y Hattori, lo que demostraría la ligereza con que los responsables políticos del Consorci que dirige la OSIB eligen a su máximo responsable artístico.

Tanto Salvador Brotons como Josep Vicent han topado con el gerente de la orquesta, el militante del PP Marcelino Minaya, amigo personal de José Ramón Bauzá y miembro de la junta directiva del PP de Marratxí. Todo un portento. Brotons dijo en una rueda de prensa delante de Minaya en febrero de 2013: “yo he sido músico y trato a estos como colaboradores, no como a mis esclavos”. Por su parte Vicent confesó tras su destitución haber vivido en el último año y medio “un auténtico calvario”. Acusó al gerente Minaya de “elucubrar las 24 horas del día”, de carecer de experiencia, de no hablar con los músicos, de no cubrir las bajas que se producen, de no publicitar las actuaciones de la OSIB y de no tener página web desde hace muchos meses, lo que hace muy difícil que el público conozca las próximas actuaciones de la Orquestra. En referencia a los orígenes de Marcelino Minaya como músico militar, Vicent dijo: “Si regresa a dirigir una banda militar, perfecto, pero si termina como director de un conservatorio, deseo que no sea en el que estudien mis hijos”.

Sin embargo, la crítica de mayor calado que hizo Vicent fue dirigida al president del Govern, José Ramón Bauzá y a la consellera de Cultura y paradójicamente presidenta del Consorci per la Música, Joana Maria Camps. Ninguno de ellos ha acudido en el último año y medio a un concierto de la OSIB. Este dato da perfecta idea del desdén que les provoca la principal orquesta de Baleares, sufragada con presupuesto público, que el Govern del PP intentó hacer desaparecer provocando una muerte por inanición a principio de legislatura. Josep Vicent se alineó con los músicos y dirigió un concierto en el Paseo del Borne donde otros directores, músicos y la sociedad mallorquina mostraron su apoyo a la OSIB. Fue este posicionamiento el que a ojos de Bauzá, Camps, Fernando Gilet (concejal de Cultura de Cort) y Minaya, determinó su salida de la Orquestra con argumentos y excusas tan estúpidos y vacuos que no merecen ningún comentario. Así es como el PP gestiona la cultura.

(Publicado en http://www.ciutat.es/opinion/columnistas/item/15238-hay-que-liquidar-la-simfonica)

22 febrero 2013

BAUZÁ Y EL FLAUTISTA DE HAMELÍN


Empecemos agradeciendo profundamente la sinceridad del conseller portavoz del Govern de les Illes Balears, Rafel Bosch, quien reconoció el pasado viernes que el Partido Popular incumple su programa electoral de forma flagrante. Ante el desplome de los ingresos se buscan nuevas entradas de recursos a través del elemental procedimiento de establecer nuevos impuestos, aunque hábilmente camuflados bajo un disfraz medioambiental para callar a la izquierda. ¡Sublime! Pero contrario al ideario del centro derecha, aún más al credo liberal, ergo contradictorio con el programa electoral del Partido Popular: su contrato con los electores.
 
Mariano Rajoy cuando estaba en la oposición decía: “Subir los impuestos hoy es darle una vuelta de tuerca más a las maltrechas economías de las familias y las empresas españolas. Y subir los impuestos hoy significa que los españoles vamos a tener que pagar los errores y las gracietas del señor Rodríguez Zapatero y eso es inaceptable”. En un acto en Silleda (Pontevedra) el 26 de septiembre de 2009, afirmó: “Los presupuestos son un nuevo engaño y la subida de los impuestos es un nuevo engaño porque prometió en su programa electoral, en su debate de investidura, en sus intervenciones televisadas y radiadas y en numerosas intervenciones en el Parlamento que no subiría los impuestos”.

Por su parte, José Ramón Bauzá en abril de 2011 en una entrevista a Europa Press, se comprometió a aplicar una reducción de impuestos en Baleares si llegaba al Govern, al considerar que una rebaja impositiva sería “buena para las empresas y para los trabajadores” y permitiría dinamizar la economía, aumentar la circulación monetaria y generar un mayor consumo en la sociedad. Entonces defendía que una bajada de impuestos generalizada para pymes, autónomos y el resto de ciudadanos ayudaría “absolutamente a todo el mundo”. Y apostillaba: “Se trata de que la administración sea lo menos intervencionista posible, que es precisamente lo que hoy en día no está pasando. Es por lo que nosotros apostamos, todo lo contrario a lo que está aplicando el PSOE”.

Y en este estado de cosas es inevitable detectar una serie de paralelismos del presidente del PP Balear con el ex presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Bauzá, como Zapatero en su día, se ha visto obligado a traicionar a su electorado y hacer justamente lo que dijo que jamás haría; esto es, subir los impuestos. Obviamente no lo ha hecho a gusto, sino forzado por las circunstancias, como hizo ZP. Pero los destinatarios de los nuevos tributos, o mejor dicho de su recaudación, son empresarios: el electorado natural del PP. Defraudados ante el incumplimiento de la palabra dada, todos se convencen de que la credibilidad de la que hacía gala Bauzá se ha evaporado y que nada de lo que diga a partir de ahora será creíble. “Sus políticas son netamente socialdemócratas”, dirán muchos. “Esto es justamente lo que hubiese hecho un gobierno del Pacte”, dirán otros.

Y ante la indignación generalizada entre los votantes del PP, la ovación cerrada de los diputados del Grupo Popular en el Parlament. Y el silencio cómplice de la mayoría de militantes del PP con un cargo remunerado: consellers, alcaldes, regidores, asesores de todo pelaje y condición, miembros de consejos de administración de empresas públicas, etcétera. Todos asumiendo sumisamente los dictámenes del gran líder, porque quien ose criticarle será despojado inmediatamente de su poltrona. Esta es la democracia interna que rige en los partidos políticos españoles.

Y así tenemos a Bauzá ahora, como tuvimos a ZP entonces, pisoteando sus propias palabras, escupiendo en su programa electoral, despreciando sus propias promesas, desdiciéndose de sus compromisos, excusándose con que “a nadie le gusta subir los impuestos” y “no nos queda más remedio”. Como Zapatero con aquello de que era por responsabilidad, “cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”. Pues bien, ya vemos lo que le costó y le cuesta, porque aún están pagando y bien caro, en el PSOE. Y ya veremos lo que le costará al PP este gobernar mintiendo, al margen de los compromisos, del programa electoral, de espaldas a sus electores.

Todo el PP cierra filas, hace suyo el argumentario del líder y le siguen con paso decidido. Casi militarmente. Como Moisés atravesando el desierto. O quizás estén haciendo como los niños siguiendo al flautista de Hamelín y acaben como ha terminado el PSOE.

¿Cómo es posible que el PP no aprenda de los errores de su rival? ¿Tanta es su arrogancia?

Publicado en www.ciutat.es el 22.2.2013. http://www.ciutat.es/opinion/columnistas/item/5989-bauza-y-el-flautista-de-hamelin