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16 abril 2009

Conferencia de Esteban Beltrán en Palma



Ayer por la tarde en el Centro de Cultura de la Caja de Ahorros de Baleares en Palma, asistí a una conferencian de Esteban Beltrán, Director de la sección española de Amnistía Internacional, con motivo de la publicación de su libro “Derechos torcidos”. El título de la conferencia fue “Tópicos, medias verdades y mentiras sobre pobreza, política y derechos humanos”. La sala se quedó pequeña y el conferenciante nos hizo reflexionar sobre cuestiones relativas a los derechos humanos, tratando de derribar tópicos que se hallan en la mente de todos. Habló sobre terrorismo, malos tratos, inmigración, y sobre todo, habló de la pobreza.

Con una perspectiva muy crítica y utilizando las convenientes dosis de ironía, Beltrán afirmó que verdaderamente no se está haciendo nada eficaz para luchar contra la pobreza. Y sugirió que por utópico que parezca, la pobreza debería ser abolida por ley, como en su día lo fue la esclavitud o la pena de muerte. De hecho, hoy en día las democracias modernas no “toleran” (lo entrecomillo, porque no se puede afirmar con mucha rotundidad lo que voy a decir, a tenor de la tolerancia de muchos países, entre ellos España, con los vuelos secretos de la CIA, llevando presos a Guantánamo…) que se torture, ni que se vendan esclavos, pero sin embargo sí aceptamos que gran parte de la población mundial no tenga acceso al agua potable ni a un sistema de salud y que miles de niños mueran por malnutrición cada año. Desde esa perspectiva, Esteban Beltrán abogó por el reconocimiento en la Carta de Derechos Humanos, de un nuevo derecho que ayude efectivamente a combatir contra la pobreza, pues eso crearía que la ciudadanía demandara a sus Gobiernos actuaciones reales y efectivas para combatir la pobreza y no meras actuaciones publicitarias de cara a la galería, que a la postre no sirven para avanzar nada, pues seguimos igual que estábamos o quizás peor, ahora que vivimos una etapa de recesión económica mundial.
Voy a leer el libro y ya os contaré lo que me ha parecido, pero ayer Esteban Beltrán lo vendió muy bien y durante más de una hora y media nos hizo cuestionarnos muchas cosas y reflexionar sobre muchos tópicos y mentiras que los Gobiernos han incrustado en la mente de la opinión pública.

Reproduzco lo que publicó el Diario de Mallorca y una entrevista que le hiceron en el programa "La Rosa de los Vientos" de Onda Cero:

http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009041600_2_454826__Mallorca-Esteban-Beltran-asegura-ningun-Gobierno-lucha-para-combatir-pobreza




08 agosto 2008

Juegos Olímpicos de Pekín


Estoy emocionadísimo. Qué bonita ceremonia de apertura de los XXIX Juegos Olímpicos de Beijing. Ha sido increíblemente fastuosa, colorista y muy vistosa. Lo más de lo más. Hasta los de Cadena Ser retransmitiéndolo en directo durante horas, como si fuera el acontecimiento más importante del mundo o el que más interesa a los españoles. O el que a alguien le interesaría que fuera lo que más interesa a los españoles. Olvidemos de todo lo demás. Como si no hubiera nada más en qué pensar salvo en las medallas que se traerán nuestros compatriotas. "Com si això ens donas de menjar!", que diría mi padre.


¿Quién se acuerda ahora de las violaciones de los Derechos Humanos en China, donde viven 1.300 millones de personas? ¿Quién se acuerda de la pena de muerte por más de una veintena de delitos, algunos no violentos, como el tráfico de drogas, corrupción y otros delitos económicos? ¿Quién se acuerda de la persecución de la libertad religiosa -a los budistas (tibetanos o no), a los cristianos, a los musulmanes, a los miembros de Falun Gong-? ¿Quién se acuerda hoy de los 470 casos documentados de personas ejecutadas durante el año 2007, y de los más de 1.800 condenados a muerte durante este mismo año, aunque la estadística oficial es secreta? ¿Quién se acuerda hoy, después de una ceremonia tan vistosa, de los campos de reeducación, de las 'detenciones administrativas', de la ocupación del Tíbet y la represión de los ciudadanos de aquella región? ¿Quién se acuerda hoy, después de los espléndidos castillos de fuegos artificiales, de las limitaciones a la libertad de expresión, la censura de los medios de comunicación, de Internet? ¿Quién se acuerda hoy en la villa olímpica de los periodistas chinos encarcelados, de los abogados sometidos a arresto domiciliario, de los activistas pro-derechos humanos sometidos a torturas y malos tratos en prisiones chinas? ¿Quién se acuerda hoy de la represión contra personas que se manifestaban pacíficamente en la plaza de Tian'anmen, con centenares de personas muertas a tiros por el Ejército Popular?

Yo quiero acordarme hoy de todo esto, porque por más que la ceremonia ha sido brillante y parecía que todo debía conducirnos a olvidar todos estos abusos e injusticias, lo cierto es que eso está ahí y hoy nadie -incluidos muchos medios de comunicación españoles- quiere que esa realidad empañe un espectáculo del que muchos no podrán disfrutar. Y como yo, por encima de todo, me acuedo de ellos, pues aquí lo escribo para que conste.



28 mayo 2008

Es muy triste que cuando se conmemora el 60º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos haya que constatar cómo muchos países aún no muestran ningún respeto por los derechos humanos. Ayer se presentó en Madrid el informe 2008 de Amnistía Internacional sobre el estado de los derechos humanos en el mundo. El informe destaca que en 81 países se infligen torturas o malos tratos, en 54 hay juicios sin las garantías debidas y en 77 no hay libertad de expresión.

España no sale muy bien parada en este informe, que abarca el periodo comprendido entre enero y diciembre de 2007. Concretamente, el informe hace hincapié en casos de supuestas violaciones de los derechos humanos por lo que ellos denominan ‘agentes encargados de hacer cumplir la ley’, que no son otra cosa que los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Se documentan varios casos de denuncia de malos tratos y torturas provenientes de individuos detenidos bajo la acusación de terrorismo, todos vinculados a ETA, lo cual a mí me parece que darles credibilidad a las denuncias que sistemáticamente los detenidos que guardan relación con ETA y a quienes se les aplica la legislación antiterrorista y un régimen de incomunicación durante su detención, es dar algo que no merecen pues todo el mundo sabe que sus denuncias obedecen a una estrategia premeditada. Sin embargo, el informe de Amnistía Internacional denuncia que tales denuncias nunca son investigadas de forma seria, lo cual es muy preocupante. En estas cuestiones se demuestra que aún hay mucho que hacer.