12 noviembre 2017

NO QUEREMOS MÁS TURISTAS

A fuerza de repetir una mentira mil veces, la gente se ha acabado por convencer de una falsedad enorme. Se dice que casi en todos los países de nuestro entorno se cobra un impuesto turístico. Es absolutamente falso. En España ninguna comunidad autónoma ni ciudad lo cobra. Ni una sola, exceptuando Catalunya, que a la vista de las circunstancias es dudoso  que se pueda considerar territorio español, pronto ni europeo siquiera. Ni una sola comunidad turística, ya esté gobernada por nacionalistas, por la derecha o por la izquierda, lo cobra, ni se plantea remotamente hacerlo. Ni la Comunidad Valenciana, ni Murcia, ni Andalucía, ni Canarias… ¡nadie! Y nadie se muere por ello.

Se dirá que en el extranjero todo el mundo lo cobra, pero es otra mentira rotunda. No lo cobra apenas ningún país, ni tampoco una región. Si acaso lo cobran algunas ciudades y en absoluto es algo que esté generalizado. Nadie es tan burro de gravar su principal fuente de riqueza para colocarla en una posición de desventaja con sus competidores. Menos aquí, claro, que somos los más listos del mundo y ahora que las cosas van más o menos bien, volvemos a atar los perros con longanizas.
Aquí nos han hecho creer que sin el dinero del impuesto sobre las pernoctaciones fuera de casa -más conocido como ecotasa-, que también pagamos los residentes que tenemos el mal vicio de viajar entre las islas y alojarnos en un hotel, agroturismo, hospedería o refugio de montaña, el mundo se acabaría. Es una forma de verlo. Se dice que ese dinero nos viene de perlas para atenuar la pisada ecológica que provoca el turismo, pero hasta ahora solo ha servido en Eivissa para mejorar las canalizaciones de agua potable que, de no haber turismo, también tendríamos que tener en buenas condiciones. ¿O no?

El año próximo se comenzará la Escuela de Hostelería en el antiguo cuartel de Sa Coma. ¿Tiene este proyecto, que será financiado en parte con dinero de la ecotasa, algún efecto positivo sobre el medio ambiente? Ni el más mínimo. Además y para que usted, querido contribuyente pitiuso, sienta orgullo por dar dinero a quien tiene más que usted y seguramente menos necesidades, pagará una parte de un museo del ferrocarril en el municipio de Son Carrió, en Mallorca. Este proyecto vital sin el cual el turismo balear corre el riesgo de colapsar, lleva aparejado un tren turístico que recorrerá un trayecto de cuatro kilómetros entre Sant Llorenç y Son Carrió, en la comarca del Llevant. ¿No se siente feliz por contribuir a hacerles otro trenecito turístico a los mallorquines? Ya tienen uno que va de Palma a Sóller, pero este es privado y por lo que parece, muy rentable. Ahora les haremos otro que será público y será ruinoso. Y lo pagarán también los turistas que visitan Ibiza y Formentera, para escarnio nuestro.

Esta es la magnífica ecotasa que nos vende el Govern y las formaciones de izquierdas, encantadas con esquilmar los bolsillos de los ciudadanos para malgastar el dinero en chorradas absurdas, que se venden como proyectos vitales para nuestro porvenir y para recuperar la naturaleza de la acción nociva de tanto turista desalmado. Y encima quieren que aplaudamos. Pero eso es mucho pedir. El año próximo la ecotasa será doblada sin que se haya explicado por qué. Tenemos suerte de que no la hayan triplicado o cuadruplicado. Cualquiera con dos dedos de frente puede comprender que esto tendrá efectos sobre la demanda, como advierten los expertos, aunque los partidarios del impuesto lo niegan.

Pero alguno hay con la sinceridad suficiente como para hablar claro de vez en cuando. El diputado de Més per Menorca, Josep Castells, animó el jueves pasado en el Parlament al vicepresidente del Govern y conseller de Turismo, Biel Barceló, a seguir incrementando la cuantía del impuesto hasta que deje de venir el millón de turistas que los hoteleros vaticinan que van a dejar de venir la temporada próxima por mor de la dichosa ecotasa.


Y aquí está la realidad del impuesto de turismo sostenible: una tasa que persigue que dejen de venir turistas, ya que es claramente un elemento disuasorio, no tanto por sí mismo, sino por el mensaje que traslada a quienes lo pagan. No es usted bienvenido, su presencia nos incomoda y para hacernos el trago amargo algo más soportable, le cobramos dos euros al día y eso nos compensa la carga que acarreamos con usted, despreciable turista. No quieren más turistas. Agradeceríamos que sean francos y que lo digan sin ambages, sin más mentiras. ¡Díganlo claro de una santa vez y dejen de marear!

(Publicado en Periódico de Ibiza y Formentera)

11 noviembre 2017

INDEPENDENTISMO EN LA UCI

Tras la expeditiva respuesta del Estado a la declaración unilateral de independencia aprobada por el Parlament de Catalunya el 27 de octubre, por tan solo 70 votos a favor (lo que no les permitiría ni cambiar una coma del Estatut d’Autonomia), el movimiento independentista ha quedado fuera de combate. Según confesó la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, se trató de una declaración “simbólica”. No se lo pareció a los miles de catalanes que lo celebraron en las calles y a los que ella había arengado diciéndoles que no darían “ni un paso atrás”; ni a los que el miércoles cortaron las autopistas y las vías del AVE. A todos aquellos que de buena fe creyeron que una nueva república había nacido en Europa, se les dice ahora que se trató de una pantomima. Por supuesto, a España no se lo pareció.

Forcadell ha hecho lo que tenía que hacer para librarse de la cárcel, porque de nada sirve acrecentar innecesariamente el número de mártires encarcelados. Pero quizás hubiese sido más digno seguir la senda de Oriol Junqueras y el resto de exconsellers en prisión preventiva. Con los ojos puestos en las elecciones del 21 de diciembre, es aberrante que los independentistas acepten presentarse a unos comicios autonómicos convocados por el presidente Mariano Rajoy. La legitimidad de estos comicios emana de la Constitución y del Estatut, que ellos consideran superados. Entonces, ¿por qué concurren a ellas? ¿Para volver a saltarse la Ley a la torera?  


Hemos llegado a un punto donde cada bando solo ve los atropellos del contrario y no ve los suyos propios y, encima, todos quieren ganar. Todos se acusan de violencia, ya ven. Casi nadie quiere una solución dialogada, sino imponer sus tesis. Y así el problema no se va a solucionar por más que Carles Puigdemont se empeñe en hacer el ridículo en Bruselas hasta el momento -no lejano- de su detención y entrega a España. Puigdemont ya no puede liderar un proceso de negociación y sin embargo el PDeCAT despreció la opción de Santi Vila para empecinarse en alguien que está prófugo, que más pronto que tarde acabará en la cárcel y cuya irresponsabilidad política no tiene parangón. La única salida que queda es que tras las elecciones, se negocie un nuevo encaje jurídico-político con España. Pero las actuaciones unilaterales fuera de la Ley, ya se las pueden quitar de la cabeza porque España ha demostrado cómo se las gasta. Yo ya lo avisé.

(Publicado en Última Hora)

10 noviembre 2017

NECESITAMOS GUARDIAS, NO ROBOTS

Todos los expertos advierten que los robots irán sustituyendo poco a poco a los humanos en actividades cotidianas, de las que seremos relegados para centrarnos en lo verdaderamente importante: no hacer nada. Claro que al no hacer nada, serán pocos los que cobren un salario por su trabajo y menos serán los que coticen para sostener con sus impuestos los servicios públicos y pagar las pensiones. Ya hay quien apunta que para paliar esta realidad, hay que comenzar a pensar en que coticen los robots que sustituyen a personas, que son todos. Pensemos en el cajero automático de un banco. ¿Acaso no resta puestos de trabajo?

Tras la reunión de la Comisión de Tráfico y Seguridad de la Circulación Vial celebrada en Palma este miércoles, y tras analizar el repunte de víctimas mortales en las carreteras de Eivissa (16) y Formentera (2), con 18 fallecidos en lo que va de año (diez más que en 2016), se propone para abordar esta dramática problemática, tirar de robots, pues eso y no otra cosa son los radares fijos. Estos aparatos, cuya localización está sobradamente indicada en la vía y en cualquier GPS de auxilio a la conducción, son una preciada herramienta de la DGT para recaudar multas, pero es dudosa su utilidad a la hora de prevenir accidentes.

En las carreteras de las Pitiusas no hacen falta más robots recaudadores, sino medidas efectivas como mejorar la iluminación en los puntos de concentración de accidentes, sobre todo en las intersecciones. Pero principalmente se necesitan más agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que lleven a cabo una vigilancia activa y denuncien las infracciones que observen. Y por supuesto, incrementar el número de controles preventivos de alcoholemia y drogas, de forma que quienes así conducen, poniendo en peligro al resto de usuarios y a sí mismos, se lo piensen dos veces antes de ponerse al volante. 

(Publicado en Periódico de Ibiza y Formentera)

07 noviembre 2017

NO HAY DOS JUECES IGUALES

Que haya quien establezca paralelismos entre casos que se investigan en juzgados diferentes resulta absurdo, aunque en cierto modo es normal que los ciudadanos legos en estos temas se muestren extrañados de que una jueza de la Audiencia Nacional decida una cosa y un juez del Tribunal Supremo decida otra diferente. La gente se preguntará cómo es posible que siendo la Ley la misma, cada juez pueda adoptar decisiones tan dispares. Pero lo cierto es que la sociedad ha entregado un poder enorme a los miembros de la judicatura para que ellos, con sus conocimientos en Derecho y su experiencia profesional, tomen decisiones conformes a la Ley pero basándose en su propio criterio. Ante un mismo asunto, un juez puede decidir enviar a alguien a prisión preventiva como puede decidir que se presente cada 15 días en el juzgado. Y otro juez diferente puede ordenar cualquier otra medida cautelar de las muchas que contempla la Ley.

Lo peor es que gente que sí conoce cómo funciona el Derecho y los tribunales, decidan enmarañar el asunto y confundir a la ciudadanía sembrando dudas. Aún más grave es si quienes lo hacen son parlamentarios, como Laura Camargo, y que personalizan señalando a la jueza Carmen Lamela, instando a la gente a firmar en Change para que sea inhabilitada, con el argumento de que fue condecorada por el PP. Muchos jueces y fiscales han sido y serán condecorados por el Gobierno de España, que hasta ahora ha estado siempre en manos del PP o del PSOE. Es natural que Lamela haya sido distinguida profesionalmente con alguna medalla, como tantos miles de profesionales.

No hace muchas semanas desde Podem Illes Balears se defendió en el Parlament una proposición no de ley donde se instaba a despolitizar la Justicia. Bonita forma de hacerlo, señalando a una magistrada de la Audiencia Nacional por el mero hecho de adoptar medidas cautelares en un procedimiento penal. Dado que incluso Pablo Iglesias habla de presos políticos y acusa al PP de encarcelar a políticos rivales, como si Rajoy pudiera hacer tal cosa, habremos de concluir que si ellos llegaran al poder algún día, lo harían, pues se lo reclaman al PP. Como si España fuera Venezuela.

(Publicado en mallorcadiario.com)

04 noviembre 2017

"ESE SEÑOR"

El magistrado José Castro, ya a punto de poner fin a su dilatada carrera por jubilación, nos obsequió con una extensa entrevista en el programa “Dues voltes” de IB3. Desafortunadamente la audiencia, como viene siendo costumbre en los últimos años en la cadena autonómica, no acompañó al testimonio que se nos ofrecía como merece el personaje, otorgando un exiguo 1,7% de share. En horario de máxima audiencia, se trata de un resultado malo, aunque empatado con la media del canal de ese día. Lo cierto es que siendo la entrevista muy interesante, como interesante es el personaje, el exceso de merengue acabó haciéndolo empalagoso hasta decir basta, cosa que era absolutamente innecesaria.

Más de una docena de personas, entre trabajadores de los juzgados, jueces, fiscales, abogados y periodistas, loaron al juez. Pero igual que ellos lo pusieron por las nubes, también se hubieran encontrado sin dificultad un buen número de testimonios que soltasen pestes. De su mal carácter y de sus comentarios faltones. Sobre todo las decenas de personas a quienes ha tenido imputados en delitos de corrupción durante años, sin importarle las consecuencias, para acabar un día archivando la causa. Imposible no emocionarse cuando habló de que los jueces deberían saber lo que es la cárcel. O estar imputado durante años siendo inocente, señoría. Tampoco se dijo nada de la saga familiar de abogados que siguen sus pasos en el mundo del Derecho, una omisión imperdonable. Ocultar las sombras como se hizo, no parece lo más ético. Se diría que se les fue la mano con tan intensa ‘ensabonada’.


Castro tuvo el arrojo de llamar a declarar a una infanta de España, hija de reyes, hermana del futuro rey y 6ª en la línea de sucesión a la Corona, y de enviarla a juicio con la beligerante oposición de un fiscal, Pedro Horrach, que se comportó como su abogado defensor. Castro se refirió a él como “ese señor”, con un desdén superlativo y devolvió con elegancia, pero muy a destiempo, todos los ataques recibidos de Horrach durante semanas (“nuestra relación terminó”, “que le vaya bonito”). También respondió a la Casa Real, en su discurso al recibir el título de hijo predilecto de Córdoba, las injurias recibidas. Mucho aguantó mientras otros le ponían como un trapo. Ahora todo son alabanzas. Claro. Si Horrach siguiera en la Fiscalía, jamás hubiésemos visto esta entrevista. Ni IB3 ni nadie se hubiera atrevido.

(Publicado en Última Hora)

03 noviembre 2017

¿QUÉ SE CREÍAN?

¿De verdad pensaron que lo que hicieron el día 27 de octubre en el Parlament de Catalunya quedaría sin respuesta? La humillación infligida a conciencia y con total desprecio a la legalidad  a gran parte de España y de Catalunya, votando secretamente por la proclamación de la independencia y el nacimiento de la República de Catalunya con tan solo 70 diputados, cosa que no les permitiría cambiar ni una coma del Estatut d’Autonomia, tendría consecuencias. Ellos lo sabían y aun así prefirieron forzar la aplicación del 155, que acarreaba de facto el cese de todo el Govern de la Generalitat y la intervención del autogobierno. Carles Puigdemont podía haber convocado elecciones, pero prefirió denigrar a España, ese país vecino que pese a financiar su autogobierno, es injuriado silbando su himno nacional a la mínima oportunidad. ¿Qué se creían, que la encerrona al rey Felipe y a los demás representantes del Estado el 27 de agosto, en aquella manifestación contra el terrorismo que la ANC, Òmnium, el Govern y todo el independentismo, quedaría sin respuesta? ¿En serio lo soñaron? Ahora pagan las consecuencias de sus actos y no cabe lamentarse, porque a fin de cuentas ya tienen su episodio épico y heroico, algo de lo que tendrían que estar agradecidos. Están escribiendo su historia, como ansiaban. Aunque la huida de Carles Puigdemont sea todo, menos épica y heroica y, a la postre, la actuación que justifica a una magistrada de la Audiencia Nacional encarcelar a todos los consellers posibles, antes de que se fuguen con él a Bruselas. Siguieron paso a paso su hoja de ruta sin importarles nada ni nadie. Tampoco la Ley. Craso error. No calcularon los movimientos de los poderes del Estado. Ahora volverán con el cuento de la represión y que no hay Justicia, pero ¡si ellos han sacado pecho de la desobediencia de las Leyes! Ahora que acarreen con las consecuencias.

(Publicado en Periódico de Ibiza y Formentera)

31 octubre 2017

INSUPERABLE COLOFÓN AL ESTRAMBOTE

Puigdemont no es sino una víctima más del ‘procés’. Un president que según él mismo confesó, ‘no soc infalible, però sí insubornable’. Llegó a decir que él no sería cesado por nadie. Albert Rivera se cachondeó preguntándole si se creía Superman o Batman. Obviamente fue cesado en aplicación del artículo 155 de la Constitución. Afortunadamente hay en casi todas las constituciones democráticas mecanismos para apartar del poder a quienes se colocan al margen de la Ley y eluden deliberadamente los resortes de control. Pero es cierto que nadie esperaba que Puigdemont y medio Govern de la Generalitat se fugara como ‘El Lute’. Pese a ello, habrá fanáticos como Lluís Llach que le continuarán llamando Molt Honorable President. Porque sigue habiendo en Catalunya mucha gente a la que no le importa que haya delinquido con persistencia y reincidencia, pues la causa por la que lo hizo, el independentismo, actúa como una eximente de la responsabilidad criminal para ellos. No para la Fiscalía ni para los tribunales.

Ahora se comprueba cuán acertada fue la prisión preventiva de los Jordis y que, en efecto, había riesgo de fuga. La de Puigdemont supone, al margen del colosal ridículo, alejar a los dos líderes de Òmnium y de la ANC de la libertad. Y también acerca la cárcel a Oriol Junqueras y al resto de consellers que no han tomado las de Villadiego.

Si la historia del nacimiento de la República de Catalunya ha de escribirse en base a esta sucesión de hechos propios del más impredecible estrambote, ¡qué manera más patética e indigna de alumbrar un país! Por supuesto la Unión Europea no ha de querer de ningún modo que Catalunya siguiera formando parte de ella, porque con líderes dispuestos a saltarse las leyes a la torera, ¿qué fiabilidad podrían ofrecer? Igualmente sucedería que cuando les diera la gana incumplirían los tratados. Y es que cuando se ponen las instituciones en manos de radicales sin visión global y sin ánimo integrador, sucede lo que está sucediendo.

Pero alerta que pese a todo, los catalanes aún serán capaces de volver a otorgar una mayoría parlamentaria a PDeCAT, Esquerra Republicana y la CUP. Nada me sorprendería ya, porque llegados a este nivel de degeneración, cualquier cosa puede suceder.

(Publicado en mallorcadiario.com)

28 octubre 2017

EL CÍRCULO VIRTUOSO

Necesitábamos una presidenta del Govern al nivel de Platón o Aristóteles. Nunca hubo tanto nivel en el Consolat de Mar. Estamos cansados de líderes que aburren con cifras ocupación hotelera. Ya tenemos a la filósofa que todos esperábamos. En su discurso del martes en el Parlament habló de “sueños” y de “círculo virtuoso”. Decía Aristóteles que “El verdadero político se esfuerza en ocuparse, sobre todo, de la virtud, pues quiere hacer a sus ciudadanos buenos y sumisos a las leyes”. Ella no llegó a tanto pero rápidamente se vio que la palabrería que brotaba de su piquito de oro solo era poesía inofensiva. En política tan malo es quedarse a ras de suelo como elevarse en exceso. Dijo que acudía con disposición de escuchar las propuestas y críticas de los grupos, para ya se vio desde el minuto uno que no era así y que el papel que ella borda es el de jefa de la oposición. Alguno de los hooligans de su bancada debió decirle que la presidenta era ella y no Biel Company, pero ninguno se atrevió. Normal.

Su gobierno no es más honesto que el de su predecesor, pues si bien aquel les brindó el caso de su farmacia, ellos han correspondido con los contratos a Jaume Garau. A pesar de ello habla de “círculo virtuoso”, mágica expresión que ya utilizó cuando a finales de marzo de 2015 visitó Can Pastilla y Playa de Palma. Estaban en precampaña electoral y ya sabemos cómo está esa zona, igual de mal que entonces. Debió decir “círculo vicioso”. Han tenido la habilidad de que solo hablemos de las inversiones que se ejecutarán con los 44 millones del impuesto por dormir fuera de casa -más conocido como impuesto de turismo sostenible-, lo cual en un territorio insular es casi obligado incluso para los residentes; y que olvidemos que hay otros muchos millones -bastantes más- de los presupuestos de la Comunidad. Ahora el Govern trabaja para que el esfuerzo de los ciudadanos retorne a ellos, dice. El Govern anterior trabajó para evitar la quiebra técnica en que Antich y Manera dejaron las cuentas del Ejecutivo.


Armengol parte de una entelequia: la sociedad escogió un Govern progresista para cambiar las cosas. Falso. No la escogieron a ella, ni a Biel Barceló. No ganaron las elecciones por separado, ni se presentaban juntos con un mismo programa electoral. Pactaron para que el PP no lograra el poder. Es muy legítimo, pero no significa que la sociedad les escogiera. Y menos para filosofar.

(Publicado en Última Hora)

27 octubre 2017

DISCUTEN ESTANDO DE ACUERDO

Me entristeció el debate de ayer en el pleno del Ajuntament d’Eivissa, donde una moción presentada por el PP para mostrar el apoyo del consistorio a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como garantes del Estado de Derecho, derivaba en un debate absurdo plagado de reproches entre las distintas fuerzas políticas, donde salieron a relucir incluso “los grises”. La discusión fue bastante ridícula, porque  estaban todos de acuerdo en el fondo del asunto que era apoyar a la Policía y la Guardia Civil frente a los acosos y escraches que están sufriendo en Catalunya, pero censurando los excesos en el uso de la fuerza que se dieron el 1º de octubre (deliberadamente magnificados por los independentistas). Los concejales de Vila se enredaron en acusaciones sobre la motivación de la iniciativa -que venía de la calle Génova, dijeron los de izquierdas-  para no votar juntos un texto que de haberse negociado antes, posiblemente hubiera obtenido el voto unánime, como bien dijo el concejal socialista Alfonso Molina. Dado que el concejal Guanyem, Juan José Hinojo, citó varias veces a la Asociación Unificada de Guardias Civiles, organización que yo tuve el honor de liderar desde octubre de 2006 hasta abril de 2008 y de la que fui portavoz nacional desde 2003, debo decir que si lo sucedido en Catalunya sirve para que todas las fuerzas políticas acaben apoyando la equiparación de las condiciones laborales y sobre todo salariales de policías y guardias civiles con las policías autonómicas e incluso locales, habrá que darlo por bueno. Demos la bienvenida al PP a esta batalla. Pero como dijo Toni Villalonga (Epic), es preciso que Vila apruebe un reglamento para regular los plenos, que se eternizan en discusiones bizantinas con intervenciones interminables. Y encima, en cosas que se escapan del ámbito local.

(Publicado en Periódico de Ibiza y Formentera)

24 octubre 2017

EL SUELDO DE POLICÍAS Y GUARDIAS CIVILES

El pasado martes 17 de octubre tuve el honor de participar en una mesa redonda en el salón de actos de la Dirección General de la Guardia Civil. Fui invitado por los organizadores del evento, la progresista Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la asociación profesional mayoritaria, la cual me honro en haber dirigido desde octubre de 2006 hasta abril de 2008. Se trataba de analizar la concentración de guardias civiles de uniforme que se celebró en la Plaza Mayor Madrid el 20 de enero de 2007, de los logros que supuso para los miembros de la Guardia Civil y cómo se llegó hasta allí. Y de paso, homenajear a los participantes y a los dirigentes nacionales y regionales de la organización que fueron expedientados, entre los que yo me cuento en tal que secretario general de AUGC en aquel momento.

Ha pasado muchos años y las circunstancias internas en la Guardia Civil han cambiado mucho. Ahora la actividad de las asociaciones profesionales está normalizada -aunque aún hay pequeños problemas de mandos que no acaban de aceptar la situación, pero no son lo común- y los cauces para negociar son habituales y se focalizan en el Consejo de la Guardia Civil, órgano de representación del personal que pronto habrá de ser renovado y en el que espero que AUGC vuelva a ser la organización más votada y con mayor número de vocales.

Pero lo que me interesa destacar hoy aquí es que durante mi intervención en la mesa redonda, insistí en trasladar a los dirigentes del sindicato que ahora es el momento de luchar por conseguir la equiparación salarial de policías y guardias civiles con policías autonómicos y locales. No es admisible de ningún modo que los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que dependen del Gobierno central cobren entre 500 y 600 euros menos que los agentes de los Mossos d’Esquadra, cuando todo el país ha visto que han tenido que ser los primeros los que han tenido que ir a hacer el trabajo sucio que los mejor pagados no han querido hacer.

Según publica la agencia EuropaPress, el jefe de los Mossos d’Esquadra, el mayor Josep Lluís Trapero, gana 84.650 euros al año, 21.500 euros más que un general de la Guardia Civil. ¿Es esto normal? A mí no me lo parece. Y aún menos si se tiene en cuenta que al pertenecer a un cuerpo armado de naturaleza militar, los guardias civiles se ven sometidos a restricciones o limitaciones en sus derechos fundamentales mucho mayores.

Animé a los guardias civiles de AUGC a poner toda la carne en el asador en este asunto justo ahora, porque a mi juicio ha llegado el momento y no creo que nunca jamás se vuelva a tener una oportunidad tan clara para conseguir el objetivo de la equiparación salarial. La sociedad española está concienciada y a favor de corregir esta flagrante e histórica injusticia y los argumentos en contra caen por su propio peso, pues quienes los esgriman no podrán pedir a los guardias civiles que hagan lo que los Mossos no quieren hacer. Pero los guardias civiles y los policías deben saber que depende de ellos, porque no va a venir el ministro Juan Ignacio Zoido (ni ningún otro) a subirles el sueldo en agradecimiento a los servicios prestados. Solo harán lo que se les obligue a hacer y ahora es el momento.


Que la crisis en Catalunya, una auténtica locura de impredecibles consecuencias, al menos sirva para pagar a los policías y a los guardias civiles igual que los Mossos d’Esquadra. Terminen con esta humillación de una vez. ¡Equiparación salarial ya!

(Publicado en mallorcadiario.com)